Centenares de estudiantes y maestros afines al derrocado Manuel Zelaya protestaron el jueves contra una iniciativa estatal de reformar la enseñanza pública en Honduras.

Las manifestaciones ocurrieron en Tegucigalpa y San Pedro Sula, a unos 180 kilómetros al norte de la capital, bajo el auspició del Frente Nacional de Resistencia Popular, surgido tras el golpe de estado contra Zelaya (2006-2009).

En un comunicado, Zelaya dijo que "los jóvenes continúan su lucha patriótica contra las reformas que privatizan la educación... y ellos tienen nuestro total apoyo porque en su causa justa".

Señaló que "los oligarcas temen que el poder político sea dirigido por los sectores populares y se niegan a transformar el sistema neoliberal, que sólo a ellos beneficia".

El ex gobernante dijo que "requerimos de una educación que nos libere, que nos enseñe a sacudirnos de los yugos que nos imponen y nos muestre que no hay clases privilegiadas. Queremos una educación para liberarnos no para esclavizarnos".

Juan Barahona, líder del Frente, dijo a la AP que "estamos de nuevo en las calles para defender la escuela pública, que los golpistas intentan privatizar... y no lo permitiremos".

Advirtió que "estaremos en las calles hasta que el gobierno deponga su actitud de privatizar la educación" y anunció que "volveremos a las calles el 15 de septiembre", en la fecha en que se conmemora el 180 aniversario de la emancipación de Honduras de España.

Jorge Jiménez, líder de la juventud del Frente, anunció en la manifestación que los estudiantes abandonarán el 10 de septiembre once de los 5.000 colegios que ocupan desde hace un mes en varios puntos del país.

"Nos mantendremos en los institutos otros diez días, cuando el presidente (Porfirio Lobo) nos garantice que la educación continuará siendo gratuita y que no reformará el sistema educativo", subrayó.

Los protestantes recorrieron unos cinco kilómetros y se apostaron más de dos horas frente al Palacio Legislativo.

La policía informó que arrestó brevemente a 15 manifestantes en San Pedro Sula por causar destrozos durante la protesta.

El conflicto educativo inició cuando en julio un reducido grupo de colegiales ocupó por siete días más de 50 centros de enseñanza de diferentes ciudades hondureñas.

La policía los desalojó de los planteles, pero los muchachos volvieron a ocuparlos rápidamente y desde entonces impiden las clases en esos institutos.

Los zelayistas exigen además la destitución del ministro de Educación, Alejandro Ventura.

Lobo dialoga desde hace dos semanas con líderes de 110 organizaciones educativas de Honduras para concertar una reforma a la Ley General de Educación que data de 1966.

El vocero del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en Tegucigalpa, Héctor Espinal, dijo en la víspera en rueda de prensa que "formalmente se han recibido sólo 30 días de clases en el 2011... y la falta de clases en el sector público incrementa los niveles de delincuencia, pobreza, deterioro de valores, entre otros aspectos significativos que mejoran las relaciones humanas de una nación".

El funcionario solicitó a los dirigentes escolares a "abrir los centros escolares y solucionar cuanto antes el conflicto".