Al disfrazar programas maliciosos como si fueran canciones populares, el ciberpirata Luis Mijangos logró acceder y controlar un centenar de computadoras de mujeres jóvenes y niñas adolescentes.

Leía sus correos electrónicos, las espiaba por medio de cámaras sin su conocimiento y lo más perjudicial fue su hallazgo de fotografías que ellas mismas se habían tomado desnudas. Mijangos amenazaba con difundir las fotos por la internet a menos que sus víctimas le proporcionaran más fotos o si lo denunciaban.

Mijangos, de 32 años, residente de Santa Ana, será condenado en las próximas horas en una corte federal. Las autoridades dicen que el caso es insólito porque no le motivaba el dinero sino el sexo.

Los procuradores pidieron una condena de siete años para el acusado, quien se declaró culpable de piratería e intervención de teléfonos.

Según las autoridades, Mijangos se infiltró en lo más íntimo de las vidas de sus víctimas por medio de la "sextorsión" y les dejó cicatrices psicológicas indelebles.

Los procuradores lo presentaron como un programador experto que monitoreaba hasta el último detalle de la vida de las personas a las que espiaba.

Mijangos dijo al FBI que penetró en las computadoras, pero lo hizo a pedido de los novios y esposos de las víctimas para averiguar si les eran infieles.

Las autoridades dijeron que las computadoras infiltradas pertenecían a unas 230 personas, entre ellas decenas de menores de edad.