El ministro de Hacienda holandés culpó el jueves en gran medida a Alemania y Francia por la crisis de la deuda soberana en Europa, ya que violaron las normas establecidas cuando se creó el euro al exceder sus déficit presupuestarios a principios de la pasada década.

Jan Kees de Jager dijo que cuando las dos economías más importantes de la eurozona tuvieron déficit de más del 3% en el 2003 y 2004 sin penalización alguna, "abrieron las compuertas para que otros países" violaran las normas de la deuda, lo que a la postre condujo a la presente crisis.

"Nos encontramos en una situación en la que nunca deberíamos haber estado. Una situación en la que el euro peligra y que incluso podría amenazar la estabilidad financiera del mundo", afirmó ante la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Holanda.

De Jager dijo que Holanda continuará respaldando el plan de rescate acordado con Grecia el 21 de julio, pese a las dificultades de concretar las condiciones finales y las dudas sobre lo acertado de la operación.

"En opinión de mucha gente, Grecia es un país que ha hecho muy mal las cosas durante 10 años, embaucando por aquí y por allá, engañando en todo y ahora necesita muchos créditos", afirmó el ministro.

"Y en parte (esas personas) tienen razón, y en ocasiones yo me pongo a pensar en ello", añadió.

Empero, "como ministro de Hacienda tengo que considerar los intereses en forma pragmática... y luego es importante que hagamos todos los esfuerzos posibles para salvaguardar la estabilidad de la eurozona, y el que ésta sobreviva al final beneficiará las carteras de todos, tanto de los ciudadanos holandeses como los alemanes".

Conforme al acuerdo del 21 de julio entre Grecia, la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, el gobierno socialista de Atenas recibirá 109.000 millones de euros (156.000 millones de dólares) en dinero y reducción de su deuda soberana, tras el acuerdo anterior de 110.000 millones de euros pactado en mayo del 2010.

De Jager cree que los países de la eurozona decidirán para la próxima semana cómo atender las exigencias de Finlandia de que Grecia aporte una garantía real a cambio de su aporte al nuevo plan de rescate. En lo referente a la cuantía del plan que necesitará Grecia dependerá de cómo cumpla las condiciones estipuladas en el acuerdo del 21 de julio.