Los talibanes afganos tacharon hoy de "propaganda" la denuncia de la organización Human Rights Watch (HRW) de que los insurgentes utilizan sistemáticamente a niños y jóvenes como suicidas en su lucha contra las autoridades afganas y la OTAN.

Según un informe publicado ayer por la organización de defensa de los derechos humanos, los talibanes han incrementado el uso de atacantes suicidas y éstos son cada vez más jóvenes, una afirmación que para los talibanes es solo una maniobra de descrédito.

"Es propaganda de los extranjeros y de sus aliados afganos para ensuciar el nombre del Emirato Islámico de Afganistán (nombre con el que los talibanes suelen referirse a sí mismos)", dijo a Efe un portavoz de los insurgentes, Zabiulá Muyahid.

En su texto, HRW denunció que los seguidores del mulá Omar han llegado a usar niños de hasta siete años para cometer acciones suicidas y que muchos de ellos reciben de los talibanes amuletos con versos del Corán, supuestamente para protegerlos de la muerte.

La organización, con sede central en Nueva York, recordó que el último caso de uso de un menor como suicida fue el pasado fin de semana en la provincia norteña de Badakhshan, cuando un chico de 16 años intentó detonar su chaleco con explosivos en una mezquita.

La ONG se remitió a la Misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) o a la Comisión de Derechos Humanos del país asiático para apoyar sus acusaciones contra los insurgentes.

HRW también recordó que las autoridades afganas han afirmado tener en su poder a un centenar de menores que fueron reclutados por los talibanes para actuar en misiones suicidas.

El pasado martes fue el presidente afgano, Hamid Karzai, el que exigió a los integristas que dejen de usar a niños como terroristas y acompañó el gesto con la liberación de cinco jóvenes que habían sido entrenados como potenciales suicidas.