Los vuelos secretos de la CIA fueron un negocio para una red de empresas de transporte privado de EEUU, según unos documentos desvelados hoy por la organización humanitaria Reprieve

Los métodos utilizados para transportar sospechosos de terrorismo a cárceles secretas alrededor del mundo se dieron a conocer durante una disputa judicial en EEUU entre dos de las compañías privadas encargadas de ello.

Las facturas, recibos, contratos y los correos electrónicos presentados como pruebas en un juzgado de Nueva York, en un caso que empezó en 2007 y duró cuatro años, han sido recopilados por Reprieve.

"Estos documentos nos adentran de una manera sin precedentes en cómo el Gobierno de Estados Unidos manejó de manera secreta las detenciones y vuelos de la CIA y vuelve a surgir la pregunta de por qué los sospechosos nunca tuvieron la oportunidad de ser juzgados", apuntó el directo legal de Repreive, Cori Crider.

Como resultado de este caso, que enfrenta a las empresa de contratación Sportflight y la de aviación privada Richmor, las identidades de las compañías involucradas en el programa de vuelos secretos de la CIA se han hecho públicos por primer vez.

Entre la documentación del caso se ha desvelado como el Ejército de EEUU pagaba 4.900 dólares (unos 3.432 euros) a la hora por los aviones privados que debían estar disponibles con un aviso de 12 horas y que se encargaron de transportar a los detenidos a cárceles secretas de la CIA.

Los documentos ponen de manifiesto cómo los directores de las compañías implicadas llamaban "invitados" a los detenidos que eran transportados a cárceles secretas donde eran torturados.

Una de las facturas revisada en el juicio, que asciende a 301.113 dólares (unos 211.000 euros), corresponde a los vuelos secretos de Encep Nuraman, el líder de la organización terrorista de Indonesia Jemaah Islamiyah, que tras su detención sobrevoló en el plazo de ocho días Alaska, Japón, Tailandia, Afganistán y Sri Lanka.

Otra de las facturas se refiere a la detención y vuelos de Jalid Sheij Mohammed, el hombre que se declaró el cerebro del 11-S, y que tras su detención en 2003 desapareció tras su paso por las cárceles secretas de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Además, Reprive denunció que una de los aviones de la compañía privada Gulfstream jet pasó con frecuencia por aeropuertos británicos e irlandeses, como Glasgow, Shannon, Glasgow, Edimburgo y Luton.

La organización que lucha contra la tortura reveló también como el Gobierno estadounidense uso un mismo avión, propiedad del dueño del equipo de fútbol Liverpool FC, Philip Morse, en 52 ocasiones con destinos tan diversos como Guantánamo, Kabul, Bangkok, Dubai o Tenerife.