Miles de personas participaron hoy en el funeral por un adolescente de 14 años que murió ayer, miércoles, en el pueblo de Sitra, al suroeste de la capital de Baréin, Manama, por el disparo de un bote de gas lacrimógeno lanzado por la policía antidisturbios, según su familia.

Ali Yawad al Sheij sufrió una herida fatal en la cabeza tras recibir el impacto de un bote de humo disparado a poca distancia por la policía desde un vehículo cuando perseguía a este joven y a un amigo suyo.

Tanto la familia como los vecinos de la aldea insisten en que fueron agentes de la policía los autores de la muerte, sucedida en el primer día de la fiesta de Aid el Fitr, que celebra el fin del ramadán, pero las autoridades han desmentido esa versión.

Un portavoz del Ministerio del Interior aseguró hoy que concurrieron "circunstancias criminales especiales" en la muerte del adolescente, pero que no tuvieron que ver con el exceso de la fuerza por la policía.

Asimismo, acusó a grupos políticos y activistas de politizar el incidente, y agregó que el examen forense demostró que sus heridas no fueron causadas por un bote de gas lacrimógeno.

Los asistentes al funeral irrumpieron en cánticos como "el pueblo quiere la caída del régimen" o "abajo con Hamad" -en referencia al rey bareiní, Hamad bin Isa al Jalifa- durante la procesión funeraria, según constató Efe.

El funeral fue pospuesto durante horas a causa de las diferencias al respecto de la causa de su muerte.

El portavoz de la Alta Comisaría de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville, dijo el martes que la situación en Baréin sigue siendo "tensa e impredecible", mientras continúa la represión de pequeñas protestas.

Asimismo, la ONU mostró su preocupación por la suerte de 264 civiles que serán juzgados por tribunales militares por su participación en anteriores manifestaciones.

La oposición de Baréin, donde la comunidad chií representa un 70 por ciento de su población, exige reformas democráticas y un papel más representativo en el país, gobernado por una monarquía suní.

Las protestas para pedir reformas democráticas comenzaron el pasado 14 de febrero y en ellas han muerto una treintena de personas, mientras que decenas de detenidos han sido llevados ante la Justicia.

Baréin acoge a la Quinta Flota de Estados Unidos, y otros países suníes han acusado a Irán de estar detrás de las protestas y de injerencia en los asuntos internos del pequeño reino.