Jesús España se clasificó por tercera vez para la final de 5.000 metros de los campeonatos del mundo aunque tuvo que recurrir a la repesca por tiempos, después de terminar séptimo en la segunda serie con 13:40.38, mientras que Javier Alves se retiró en la primera.

España llegaba a Daegu con la experiencia de sus 33 años recién cumplidos y en la mejor forma de su vida, a juzgar por su marca reciente de 13:04.73, récord personal.

En una prueba instalada ya en los dominios africanos, para llegar a la final era preciso llegar entre los cinco primeros o cazar una de las cinco plazas de repesca por tiempos.

España salió en la segunda serie junto a cuatro de los mejores corredores del mundo: los etíopes Imane Merga y Abera Kuma, el keniano Eliud Kipchoge y el británico Mohamed Farah, viejo conocido del madrileño y que ya había ganado plata en la final de 10.000.

El irlandés Alistair Cragg marcó el ritmo en el primer mil (2:48.12) y España fue siempre atrás, sorteando caídas. Cragg y Farah marchaban al frente a un ritmo accesible. Al entrar en el último giro había nueve arriba, y cuando el español intentó pasar por dentro, a la salida de la curva, las fuerzas le abandonaron y acabó séptimo. Su marca, sin embargo, le dio la última plaza de repesca.

Alves, con una marca de 13:19.93 este año, lo tenía más complicado. En la primera serie había doce atletas por delante en el ránking, y eso que no salió el defensor del título, Kenenisa Bekele, que renunció a esta prueba tras retirarse en 10.000.

El cacereño se puso, con humildad, a la cola del grupo, ante el ritmo impuesto por Daniele Meucci (2:49.86 el primer mil). El grupo dejó marcharse al italiano y lo volvió a cazar al paso por el tercer kilómetro (8:25.02). En ese punto, cuando los africanos irrumpieron en cabeza, se descolgó el español y abandonó poco después.