Apple se defendía el jueves de un nuevo aluvión de críticas de activistas ambientales chinos por la supuesta contaminación que generan las plantas donde se fabrican sus incónicos iPhones, iPads y otros productos.

En un reporte dado a conocer el miércoles, un grupo de organizaciones no gubernamentales acusaron al gigante tecnológico de violar sus propios estándares de responsabilidad corporativa al utilizar proveedores que, según sus investigaciones, violan la ley y ponen en peligro la salud pública por liberar metales pesados y otras toxinas.

Al responder al reporte, Apple dijo el jueves que está comprometido en "cumplir con los más altos estándares de responsabilidad social" en su cadena de suministro.

"Requerimos que nuestros proveedores provean condiciones laborales seguras, traten con dignidad y respeto a los empleados, y que utilicen procesos de manufactura responsables en cualquier lado donde los productos Apple son fabricados", añadió.

En una carta entregada al Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales, la ONG en Beijing que dio a conocer el reporte, Apple agregó que toma seriamente este tipo de preocupaciones pero que encontraba discrepancias en el documento de los ecologistas.

También propuso una "conferencia de prensa privada" con el instituto, el cual respondió solicitando que otros que participaron en el reporte también sean incluidos en cualquier diálogo.

La política de las cadenas de suministro es un dolor de cabeza para las empresas de renombre, dados los escándalos de problemas laborales, ambientales, de seguridad y calidad que implican fabricar en miles de plantas en China y otros países en desarrollo.

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Fu Ting, periodista de AP, colaboró con este despacho.