En mayo de 2009, Melissa Roxas, estadounidense de origen filipino fue presuntamente golpeada, secuestrada y torturada por miembros desconocidos del Ejército de su país natal, y ahora, en el Día Internacional de los Desaparecidos que se conmemora este martes 30 de agosto, exige justicia y la intervención del Relator Especial de Naciones Unidas para que ordene la investigación de 39 presuntos casos de desapariciones forzosas, -incluido el suyo- durante el régimen de la ex presidenta Gloria Macapagal Arroyo.

La de Marvyn Iván Pérez, nacido en Guatemala fue otra desaparición forzosa y caso de tortura a manos de policías durante la represión política del gobierno del ex presidente de facto, Efraín Ríos Montt. Pérez se asiló en Estados Unidos.

Y en 1986, Rossana Pérez –sin relación con Marvyn- escapó de su nativo El Salvador durante la Guerra Civil de los 1980. Fue hecha prisionera, violada, golpeada y repetidamente torturada hasta que huyó al exilio en Estados Unidos con su hija, entonces de 18 meses de edad. Su esposo, Rodolfo Aguilar, un profesor universitario que ayudaba a campesinos y maestros a la construcción de la democracia desapareció. Nunca se supo donde quedó su cuerpo.

Tanto Roxas, como Pérez y Rossana -ahora ciudadanos estadounidenses que residen en el área de Los Angeles- intentan sanar heridas y marcas que les han quedado para siempre.

Con la ayuda del Programa para Víctimas de Tortura (PTV) de Los Ángeles, su recuperación psicológica y física ha permitido a los tres a convertirse en Estados Unidos -su patria adoptiva y de la libertad- en defensores de los inmigrantes, refugiados, de mujeres.

Melissa, de 33 años de edad, aboga por los derechos a la salud de personas de bajos recursos en Los Angeles. Marvyn, de 45, médico general, intercede por los inmigrantes, y Rossana, de 52, ayuda a niños que han sufrido traumas causados por la violencia en el Children's Institute de esta ciudad.

Los tres comparten el ideal de defender a las víctimas de desaparición forzada, secuestro y tortura.

"Creí que mi muerte sería inevitable", relató Roxas. "Los nuestros no fueron casos aislados, el secuestro y la tortura persisten en muchos países de Latinoamérica y del mundo", dijo Marvyn. "Gracias a que huí a Estados Unidos, ahora puedo contar mi historia".

Por su parte, Rossana afirmó: "En los pasados 30 o 40 años la tortura se propagó casi como una enfermedad que azotó al mundo".

La tortura está prohibida por Naciones Unidas desde 1987. (http://www2.ohchr.org/spanish/law/cat.htm); en 2007, 60 naciones ratificaron la Convención internacional sobre la desaparición forzada de personas; (http://www2.ohchr.org/spanish/law/disappearance-convention.htm) y por iniciativa de FEDEFAM, la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, el 30 de agosto, este martes, se conmemora en muchos países el Día Internacional del Detenido Desaparecido.

Los abogados de Melissa Roxas, Benjamin Schonbrun y Victoria Don, han sometido una apelación ante el profesor Juan Méndez, Relator Especial contra la Tortura en la Organización de Naciones Unidas (ONU), con sede en Ginebra, Suiza.

Solicitan que el gobierno del presidente Benigno Aquino III investigue 39 casos de tortura –incluido el de Melissa- y denunciados por Advancement People's Rights of Phillipines o "Karapatan" (http://www.karapatan.org/)

Roxas aseguró que en mayo de 2009, mientras realizaba un trabajo de salud comunitaria (http://justiceformelissa.org/) sus 15 captores armados intentaron obligarla a admitir que era una "terrorista" y miembro del rebelde Nuevo Ejército del Pueblo (NPA) que luchaba contra el gobierno.

Dijo que ella y sus dos amigos Juanito Carabeo y John Edward Jandoc, fueron pateados, vendados de los ojos y sometidos a tortura durante seis días.

"Cuando fui liberada, me advirtieron que no dijera nada a nadie", dijo. "Podría sufrir represalias yo misma o mi familia"

AOL Latino contactó a la cónsul de Filipinas en Los Ángeles, Mary Jo Bernardo Aragón, para que respondiera sobre las acusaciones de Melissa, pero después de varios días no respondió.

Conocedora de la historia de Melissa, Ana Deutsch, co-fundadora y directora clínica de PTV Los Ángeles dijo que "la tortura continúa en diversas partes del mundo y los gobiernos no hacen lo suficiente para prohibirla; se debe castigar a quienes torturan y a los que ordenan la tortura".

Julie Gutman, directora ejecutiva de PTV, dijo a AOL Latino que en 30 años de trabajo han ayudado a reconstruir las vidas de numerosos sobrevivientes de tortura de más de 65 países.
Solamente entre 2009 y 2010, PTV auxilió a 305 víctimas de secuestro y tortura: 52% hombres, 44% mujeres y 4% personas transgénero.

PTV, "Program for Torture Victims" es una organización sin fines de lucro que ayuda a más de 300 sobrevivientes cada año. (http://www.ptvla.org/organization.html)

"A través de la historia, han sido hombres como Marvyn, o mujeres como Melissa y Rossana, quienes han buscado libertad, democracia y dignidad humana", dijo Gutman. "Ellos exigen justicia".

Marvyn Pérez cuenta que tenía apenas 14 años de edad cuando fue encarcelado, el 29 de mayo de 1982, por parte por la policía militar de Guatemala.

"Me vendaron los ojos, fui golpeado en todo el cuerpo y quemado con cigarrillos", dijo Pérez, ahora de 42 años, a quien en 1989 le fue otorgado asilo político en Estados Unidos, siete años después de su huida a escondidas de su país.

"Mucha gente comenzó a ser desaparecida, torturada, asesinada, forzada al exilio y miles buscaron refugio en México", dijo Pérez, quien fue liberado el 9 de junio de 1982.
A principios de este año, el presidente de Guatemala, Alvaro Colom, pidió perdón a las víctimas de la guerra civil que desangró al país entre 1960 y 1996

Un informe auspiciado por Naciones Unidas y publicado en 2006, atribuyó un 93% de las masacres cometidas durante la guerra al Ejército de Guatemala, un 3% a la ex guerrilla izquierdista y 4% a participantes que no pudieron ser identificados (http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=pais/docs/1742)

Por su parte, Rossana Pérez autora de "Flight to Freedom: The Story of Central American Refugees in California" (http://www.amazon.com/Flight-Freedom-American-Refugees-California/dp/1558853294), ex estudiante universitaria, ayudaba a los campesinos y maestros salvadoreños a aprender sobre la democracia, cuando su país natal se desenvolvía en una sangrienta guerra civil.

Después que su esposo fue desaparecido, a media noche llegaron por ella los "Escuadrones de la Muerte", cuenta.

Le vendaron los ojos, fue atada y separada de su hija.
"Me desnudaron a la fuerza y me golpearon", recordó. "Fui constantemente torturada mientras estaba en prisión".

La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó en enero de este año una reforma al Código Penal para declarar la tortura como delito de lesa humanidad e incrementó el castigo por el mismo de seis a 12 años de cárcel.

En enero de 2010, el presidente Mauricio Funes, en nombre del Estado pidió perdón por las graves violaciones a derechos humanos cometidos durante la guerra interna salvadoreña por agentes del gobierno, y anunció la creación de una comisión para la reparación moral y material de las víctimas.

"El reconocimiento y respeto de los Derechos Humanos son parte fundamental de la nueva política de Gobierno de El Salvador", dijo Héctor Silva Ávalos, portavoz de la embajada de El Salvador, en Washington a AOL Latino. "En ese sentido, se están llevando a cabo iniciativas encaminadas a dignificar a las víctimas de atrocidades cometidas desde el Estado durante la guerra civil", agregó.

AOL NOTICIAS

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