Congresistas de EE.UU. presentaron hoy un proyecto de ley que limitaría las aportaciones a Naciones Unidas hasta que se reforme su sistema de financiación y suspendería las contribuciones de cualquier entidad de la ONU que apoye un estatus elevado de Palestina.

La propuesta fue impulsada por la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes.

"Necesitamos una ONU que promueva los nobles objetivos para los cuales fue fundada", dijo Ros-Lehtinen, en un comunicado.

"Desafortunadamente, la actual ONU sigue viéndose afectada por el escándalo, la mala administración y falta de acción, y su agenda es a menudo secuestrada por regímenes criminales que se protegen entre sí mientras atacan a las democracias libres como los Estados Unidos e Israel", precisó.

Con este proyecto, los congresistas buscan que las contribuciones de los países a la ONU sean realizadas de manera voluntaria, y dejen de ser obligatorias, como es en la actualidad.

De este modo, afirmó la congresista republicana por Florida, se lograría que Estados Unidos y otros países miembros elijan qué sección de la ONU recibirá sus fondos.

"Hacer que los fondos a las Naciones Unidas sean voluntarios le dará el control a EE.UU. para determinar cómo nuestras contribuciones se utilizarán en la ONU", agregó.

El proyecto incluye también la prohibición de contribuciones a determinados órganos de la ONU que cuentan con Cuba entre sus miembros, como el Consejo de Derechos Humanos, o aquellas agencias que trabajen por un reconocimiento del status de Palestina.

"La maniobra actual del liderazgo palestino para lograr el reconocimiento de un estado palestino en la ONU, sin ni siquiera reconocer el derecho de Israel a existir, se ha intentado anteriormente y sólo se detuvo cuando Estados Unidos dejó claro que no financiaría a ninguna entidad de la ONU que lo apoyara", indicó la congresista.

"Mi proyecto de ley también busca detener este plan peligroso", concluyó Ros-Lehtinen.

La propuesta otorga a la ONU dos años para que realice los cambios solicitados en su sistema de financiación, cuyo objetivo es que el 80 % de los fondos del organismo internacional sean aportados de manera voluntaria.

En caso contrario, EE.UU. retiraría el 50 % de sus contribuciones al presupuesto general.