Fue como la crónica de una ruptura anunciada: El presidente Ricardo Martinelli se deshizo de su principal aliado en la coalición de gobierno al despedir al canciller Juan Carlos Varela y dejó en zozobra política a un país que se jacta de su estabilidad y que vuela en el campo económico a nivel de América Latina.

"La vida está llena de decisiones difíciles y esta era una", expresó Martinelli el miércoles en su cuenta de Twitter. "Sólo el tiempo lo dirá", si fue acertada o no.

La decisión de Martinelli de destituir el martes a Varela, quien mantiene el cargo de vicepresidente, provocó que otros dos ministros copartidarios del ahora ex canciller, Alberto Vallarino (Economía) y Carlos Duboy (Vivienda) renunciaran a sus respectivas carteras, y se resquebrajara la alianza.

Si bien, eran públicas las discrepancias entre Martinelli y Varela, el mandatario sumó formalmente a un nuevo opositor cuando acaba de cumplir los dos primeros meses del tercer año de su quinquenio presidencial.

Con la salida de Varela y su partido Panameñista de la alianza gobernante, Martinelli debe enfrentar un reacomodo en la legislatura de 71 miembros, aunque su colectivo Cambio Democrático (CD) suma la mayor cantidad de diputados (33) y apuesta al parecer a llevarse a sus filas algunos legisladores opositores. El Panameñista tiene 20, el Partido Revolucionario Democrático 17 y Partido Popular 1.

De momento, Martinelli agitó el clima político y la salida del panameñismo recordó la expulsión del Partido Demócrata Cristiano del gobierno del entonces presidente Guillermo Endara, que se instaló después de la invasión que terminó con el régimen del dictador Manuel Noriega a fines de 1989.

"Definitivamente, la acción de Martinelli pone en peligro la gobernabilidad y la estabilidad social", estimó a The Associated Press el analista político Mario Rognoni, aunque aclaró que dependerá de la postura que asuma ahora Varela y su gente.

"Si la salida se da sin mayores traumas y entran en oposición constructiva, no hay problemas, pero no será lo mismo si vienen las denuncias y las recriminaciones", agregó Rognoni, otrora ministro de Comercio en 1989, así como actual comentarista radial y asesor económico de varias empresas.

Para Rognoni, "uno de los problemas que más lo puede afectar (a Martinelli) a corto plazo es la salida del ministro de Economía". Aludió al hecho de que Vallarino era bien visto por la comunidad financiera nacional e internacional, al dirigir la economía de un país que va viento en popa (La Cepal espera que el crecimiento económico de Panamá sea del 8,5% en 2011).

Poco antes del despido de Varela y la ruptura de la alianza, el director de riesgo soberano de la calificadora Standard & Poor's, Roberto Sifón Arévalo, consideró que las dificultades en el gobierno de Martinelli eran una "muy mala noticia... que creo va en contra de las mejoras institucionales que veíamos en Panamá, y alimentan el escepticismo en relación a la estabilidad política del país". Esas declaraciones fueron divulgadas por el diario La Prensa el miércoles.

En sus mensajes en la red de microblogueo, Martinelli señala que la "supuesta crisis la magnifican algunos medios", que no identificó.

Varela y sus correligionarios culparon a Martinelli del quiebre de la alianza, y uno de los diputados del panameñismo más beligerantes, José Blandón, dijo el miércoles que con su acción el gobernante demuestra una "sed de poder, de concentrar las cosas" y "posibilitar una reelección inmediata".

La Constitución no establece la reelección, por lo que para que esa figura se instale en el país se debe hacer una reforma a la Carta Magna, para luego aprobarla en dos legislaturas distintas o mediante un referendo.

Martinelli no ha dicho que busque reelegirse en el 2014, aunque se muestra de acuerdo en que se instale la segunda vuelta, en lo que discrepó con los panameñistas, y dejó en claro que su partido CD irá con candidato propio en los próximos comicios.

Varela declinó a su candidatura presidencial en 2009 para sumarse como vicepresidente a la terna liderada por Martinelli, quien ganó con más del 60% de los votos.

Los correligionarios de Varela consideran que el presidente incumplió su palabra al no respaldar una formula liderada por un abanderado panameñista en 2014.

Martinelli y Varela son líderes conservadores y hombres de empresa.

Varela le dio el toque social al gobierno de Martinelli, según el analista y fundador del diario La Prensa, Roberto Eisenmann. Aludió a programas que impulsó como la beca universal a estudiantes públicos y subsidios a mayores de 70 años.

Varela dijo que no renunciará a la vicepresidencia, un cargo que le permitirá asistir a las reuniones de Martinelli con su gabinete y opinar.

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Juan Zamorano está en Twitter en http://twitter.com/Juan_Zamorano