El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, estimó hoy que los daños causados el pasado fin de semana por el huracán "Irene" a su paso por el estado degradado ya a tormenta tropical ascienden a alrededor de mil millones de dólares.

"En cifras, creemos que al final los daños estarán cerca de los mil millones de dólares", afirmó el gobernador a la prensa durante un recorrido por algunas de las zonas del norte del estado de Nueva York más castigadas por "Irene" y que todavía se recuperan de sus efectos.

Según los últimos datos actualizados por Cuomo, el huracán dejó seis víctimas mortales a su paso por el estado de Nueva York, donde de los 62 condados en los que está dividido, se registraron daños en 26, y señaló que cuatro localidades todavía siguen inundadas.

El gobernador explicó que "Irene", que se degradó a tormenta tropical tras tocar tierra el sábado en el barrio de Coney Island (Brooklyn), dejó "600 casas destruidas, seis localidades inundadas, 150 autopistas dañadas y 22 puentes estatales cerrados".

Cuomo detalló también que "Irene" causó daños en 56.000 hectáreas de cultivos y calculó que las pérdidas totales del sector agrícola en el estado de Nueva York superan concretamente los 45 millones de dólares.

"Hay dos realidades sobre el impacto de 'Irene' en Nueva York: por un lado lo que pasó en la ciudad de Nueva York y Long Island, donde afortunadamente los daños no fueron tantos como se esperaba, y por otro, el norte del estado", indicó el gobernador al destacar que es esa zona la que aún sufre las consecuencias del temporal.

Cuomo afirmó que el norte del estado de Nueva York ha tenido que pagar "un precio terrible" y dijo que el estado necesitará fondos federales para ayudar en las tareas de recuperación.

La máxima autoridad del estado realizó hoy un recorrido por algunas de las comunidades más afectadas por "Irene" acompañado de la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y el director de la agencia federal que responde a los desastres naturales (FEMA), Craig Fugate.

Precisamente este miércoles el presidente de EE.UU., Barack Obama, firmó una declaración de "desastre" para varias zonas inundadas del estado de Nueva York, incluidos los condados de Albany, Delaware, Dutchess, Essex, Greene, Schenectady, Schoharie y Ulster.

Fugate, por su parte, indicó que es "altamente probable" que en la declaración de desastre firmada por Obama en la Casa Blanca se incluyan otros condados del estado de Nueva York para que puedan acogerse a las ayudas federales.

La declaración de desastre permite a los vecinos de las zonas afectadas recibir ayudas federales para reparaciones de vivienda, alojamiento temporal y préstamos para hacer frente a las pérdidas por el fenómeno natural.

Por otro lado, la empresa Consolidated Edison confió hoy en poder restablecer "a lo largo del día" el suministro eléctrico a todos los clientes que sufrieron apagones tras "Irene", especialmente en el condado de Westchester, a las afueras de Nueva York.

El gobernador señaló que ya se ha restaurado el servicio al 85 % de usuarios que se vieron afectados por apagones desde la llegada de "Irene".

Además, las autoridades neoyorquinas estudian ahora el impacto de "Irene" sobre las reservas de agua del estado y también sobre varios de sus ríos, entre ellos el Hudson, donde podrían haber llegado aguas residuales como efecto del temporal.

Al otro lado del río Hudson, en el estado de Nueva Jersey, todavía quedan unas 150.000 personas sin luz cuatro días después del paso de "Irene", que ha dejado importantes inundaciones y cuantiosos daños y a más de 800 personas durmiendo todavía en refugios.

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, que hoy espera hacer un nuevo recorrido por las zonas más afectadas también junto a la secretaria de Seguridad, ha pedido a la Casa Blanca que firme una declaración de desastre para ese estado.

Mientras tanto, continúan los problemas que sufren desde el pasado fin de semana los residentes de las zonas cercanas al río Passaic en ese estado, que se desbordó tras el paso del huracán y que ha dejado cientos de casas y negocios inundados bajo el agua.