En colaboración con la CIA, el Departamento de Policía de Nueva York mantuvo una lista de "procedencias de interés" y despachó agentes encubiertos para vigilar negocios y grupos sociales musulmanes, según nuevos documentos que ofrecen un atisbo de un programa de inteligencia que la Policía insiste en que no existe.

Los documentos añaden nuevos detalles a una investigación de The Associated Press que explicó cómo los agentes encubiertos apuntaron a las comunidades musulmanas para las tareas de vigilancia e infiltración.

A la Unidad Demográfica, una escuadra de 16 agentes que dominan un total de por lo menos cinco idiomas, le encomendaron trazar un mapa de las comunidades étnicas de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut e identificar dónde la gente socializa, compra y reza.

Una vez que se completó el análisis, según documentos obtenidos por The Associated Press, la Policía "despachaba agentes vestidos de civil a todas las comunidades étnicas".

El creador de éste y otros programas fue un veterano oficial de la CIA que supervisó el programa mientras trabajaba con la Policía en la nómina de la CIA. Fue un acuerdo inusual para la CIA, que tiene prohibido espiar dentro de Estados Unidos.

Después del informe de The Associated Press, el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg dijo que el Departamento de Policía ha mantenido la ciudad segura y no tiene en cuenta la religión en sus planes. El Departamento negó la existencia de la Unidad Demográfica.

"No existe tal unidad", afirmó el vocero de la Policía Paul Browne antes de que apareciera el primer informe de The Associated Press. "No hay nada llamado Unidad Demográfica".

Los documentos internos de la Policía dicen otra cosa. Una presentación interna del Departamento de Policía de Nueva York describe la misión y composición de la Unidad Demográfica. A los agentes encubiertos se les encomendó no sólo buscar pruebas de terrorismo y delitos sino también determinar el origen étnico de los propietarios de los comercios y escuchar las conversaciones en los cafés.

Un memo policial de 2006 describió cómo un supervisor de la Policía regañaba a un detective por no haber hecho un buen trabajo informando sobre acontecimientos comunitarios y "la retórica escuchada en cafés y sitios conflictivos".

Desde los ataques terroristas del 2001 se debate de qué modo las agencias policiales, tanto federales como locales, pueden vigilar a los terroristas islámicos sin usar técnicas de individuación racial. Someter a determinadas minorías a un escrutinio extra sin pruebas de irregularidades ha sido considerado discriminatorio, pero otros objetan no vigilar los vecindarios musulmanes. Los documentos describen cómo la mayor fuerza policial de la nación ha encarado el problema.

Trabajando en las oficinas policiales en la Terminal del Ejército en Brooklyn, la Unidad Demográfica mantenía una lista de 28 países que, junto con los "Musulmanes Negros Estadounidenses", consideraba "procedencias de interés". Casi todos son países musulmanes.

A los policías encubiertos conocidos como "rastreadores" (rakers) — un término cuya existencia también negó la Policía de Nueva York — se les encomendaba participar en actividades sociales como partidos de cricket y visitar cafés y clubes, señalan los documentos.