El oro cerró hoy a 1.831,7 dólares la onza tras sumar 200,5 dólares a su precio durante agosto en la Bolsa Mercantil de Nueva York, lo que supone un alza de 12,29 % y su mayor avance mensual desde noviembre de 2009, impulsado por la volatilidad en los mercados de valores y las dudas sobre la marcha de la economía mundial.

Por lo que se refiere a esta última jornada del mes, el metal precioso sumó 1,9 dólares (el 0,1 %) al precio de la jornada anterior y cerró en 1.831,7 dólares la onza.

Agosto fue un mes de inusual agitación en los mercados debido en gran medida al largo debate en el Congreso de EE.UU. para elevar el techo de endeudamiento público, que dejó al país al borde de la bancarrota el 2 de agosto, así como a las diferentes noticias macroeconómicas que apuntan a una ralentización de la recuperación de la primera potencia mundial.

Las dudas sobre la marcha de la economía estadounidense y la preocupación por la crisis de deuda en la zona euro provocaron la huida de los inversores de Wall Street, que buscaron seguridad en valores considerados refugio como el oro.

El catalizador de ese nerviosismo fue además la decisión de la agencia de calificación Standard & Poor's de rebajar, por primera vez en la historia, la nota de la deuda de EE.UU. desde "AAA", la máxima posible, hasta "AA+".

El pasado 11 de agosto el oro interrumpió su escalada al bajar el 1,8 %, hasta los 1.751,5 dólares la onza, un descenso que respondió a la decisión de la compañía que opera ese mercado, CME, de elevar la cifra mínima de dinero para invertir en el metal, con lo que trataba de alejar a especuladores e inversores inexpertos.

Sin embargo, esta medida contuvo poco la subida y el metal precioso encadenó poco después cinco jornadas consecutivas en máximos históricos, de modo que el pasado 18 de agosto cerró en 1.822 dólares la onza, la primera vez en su historia que superaba la barrera psicológica de los 1.800 dólares.

Pero no todo han sido subidas este mes y el 24 de agosto el oro se desplomó 104 dólares en una sola jornada, es decir un 5,5 %, y cerró en 1.757,3 dólares, su caída más pronunciada en términos porcentuales en más de tres años, desde que el 19 de marzo de 2008 se desplomó un 5,8 %.

Los analistas predijeron entonces mayores retrocesos en el metal precioso, pero no dejaron de considerarlo un valor refugio ante la volatilidad que reina con las principales bolsas mundiales.