Una propuesta enmienda constitucional que obligará al gobierno español a mantener el déficit en niveles mínimos superó el martes su primer obstáculo en el parlamento.

Por 318 a favor, 16 en contra y 2 abstenciones, los legisladores de la Cámara de Diputados aprobaron que el viernes próximo se debata la enmienda y sea sometida a votación. Se esperaba ese resultado porque la enmienda es respaldada por los dos partidos principales: el gobernante socialista y el opositor centroderechista Partido Popular.

El proyecto de ley pasará la próxima semana al Senado. El objetivo de la enmienda es incorporar a la constitución la disciplina fiscal y asegurar a los mercados que España controlará sus finanzas.

España intenta salir de una aguda recesión desde hace casi dos años que fue causada mayormente por el estallido de la burbuja del ladrillo y un gasto consumido desbocado por un crédito barato. El índice de desempleo supera el 21% — casi el 45% entre los jóvenes — y el crecimiento económico sigue siendo ínfimo.

El interés de los bonos soberanos españoles subió a niveles históricos a principios de mes y bajó sólo después que el Banco Central Europeo interviniera y comprara miles de millones de euros en bonos españoles en el mercado secundario.

En el debate del martes, el vocero del Partido Socialista José Antonio Alonso dijo que la enmienda constitucional es la mejor forma de disipar las dudas sobre la solidez y fiabilidad de las finanzas publicas españolas.

"España paga sus deudas y no debe haber duda alguna de ello", insistió Alonso.

Aunque la enmienda incorpora a la constitución el concepto de la disciplina fiscal, no especifica cantidades. Esos detalles serán incluidos en una ley separada que será aprobada en junio de 2012.

Los dos partidos más importantes acordaron que la ley estipulará que el déficit de España no puede superar el 0,4% del PIB, aunque la medida no entrará en vigencia sino hasta 2020.

Los sindicatos consideran que el gobierno ha cedido ante la presión de los mercados y han convocado manifestaciones de protesta. La mayor tendrá lugar la próxima semana en Madrid.