La confianza del consumidor estadounidense cayó en picado durante agosto, casi 15 puntos, a niveles mínimos no vistos desde abril de 2009, luego que el temor por el rumbo de la economía alimentó los vaivenes bursátiles más salvajes desde la crisis financiera de 2008.

Mientras los estadounidenses andan cada vez más preocupados por la debilidad del mercado laboral, el alza de los precios en alimentos y ropa y las oscilaciones bursátiles, el retroceso de la confianza del consumidor pone en entredicho su disposición de gastar y reactivar la economía, algo especialmente importante ya que el gasto del consumidor contribuye al 70% de la actividad económica en Estados Unidos.

"La confianza del consumidor se deterioró enormemente en agosto, al hacerse más pesimistas los consumidores sobre el panorama a corto plazo", dijo Lynn Franco, directora del Centro de Investigaciones sobre el Consumidor de la organización The Conference Board.

The Conference Board dijo el martes que su Indice de Confianza del Consumidor bajó de 59,2 puntos en julio a 44,5, el nivel más bajo desde abril de 2009, cuando era de 40,8 puntos. Además, sigue siendo muy inferior a los 53,3 puntos pronosticados por los analistas. Una valoración superior a los 90 puntos indica que la economía es sólida y por encima de los 100, un crecimiento sólido.

Varios factores contribuyeron al retroceso.

El Indice de The Conference Board — un sondeo entre 5.000 hogares entre el primero y el 18 de agosto — reflejó las mayores oscilaciones de Wall Street desde la crisis financiera de 2008.

El 5 de agoto, S&P redujo la calidad de la deuda crediticia de Estados Unidos y los temores sobre la salud financiera de los bancos europeos ensombrecieron el panorama.

Tras ello, el promedio industrial del Dow Jones sufrió cuatro días consecutivos de ooscilaciones de 400 puntos por primera vez en sus 115 años de historia, en la semana que concluyó el 12 de agosto.

Además, el desempleo nacional supera el 9%, el valor de la vivienda no repunta y los consumidores pagan más por todo.

Debido a ello, uno de los índices que miden el sentimiento consumidor por la economía bajó de 37,7 puntos a 33,3 y otro que mide su valoración dentro de seis meses cayó de 74,9 puntos a 51,9.