Costa Rica, un país tradicionalmente cervecero, le va tomando poco a poco el gusto al vino de la mano de los chilenos, que abastecen casi el 50 % de la oferta local.

La importación de vino chileno ha crecido en los últimos tres años a un ritmo de entre un 19 % y un 20 %, alcanzando en 2010 la cifra récord de casi ocho millones de dólares, según indicó a Efe la directora de Pro Chile para Centroamérica y el Caribe, Marcela Aravena.

Unas 70 viñas y bodegas chilenas tienen presencia en el mercado costarricense que, a pesar de su reducido tamaño (poco más de 4,5 millones de habitantes), ha empezado a desarrollar la mayor cultura vinícola de Centroamérica, a criterio de la chilena Aravena.

Datos de Pro Chile señalan que el 55 % del vino que se exporta desde Chile hacia Centroamérica se dirige a Costa Rica, donde, según cifras oficiales, se consumen dos litros de vino por persona al año. El segundo mercado en importancia es Panamá.

Aravena explicó que en el país se encuentran desde gigantes de la industria vinícola chilena como Concha y Toro, hasta pequeños viñedos y bodegas boutique debido al dinamismo del mercado y a la rápida diversificación, pues los consumidores también demandan las variedades más finas.

El crecimiento del negocio continúa y por ello se realizan diversos eventos con el fin de promover las botellas chilenas. En la última feria, celebrada la semana pasada, participaron 25 viñas de diversas regiones de Chile, siete de ellas se acercaban por primera vez a buscar representantes en Costa Rica.

Para el gerente de marca de Concha y Toro, Christian Chaves, costarricense, "Costa Rica se ha introducido en el mundo del vino a través del portal de los vinos chilenos".

"Es difícil pensar en un costarricense que guste del vino y que no haya pasado por la oferta chilena", accesible en muy variados puntos de venta gracias a las 60 empresas importadoras en el país, dijo.

Chaves detalló a Efe que su compañía exporta unas 20.000 cajas (de doce botellas cada una) a Costa Rica cada año y que la tendencia es marcada hacia el alza, no solo en las líneas económicas sino también en sus productos de mayor calidad y precio.

"Ya hay un mercado de clientes que demandan mayor especificidad en cuanto al lugar de origen; botellas que se reduzcan a un viñedo, a un área o incluso a una fila", comentó.

El gerente comercial de Casa Donoso, Rodrigo Vera, calificó al vino como "el mejor embajador de Chile", pues es un producto presente en casi todo el mundo.

Vera detalló que Costa Rica es el destino 24 de las exportaciones vinícolas chilenas y que mantiene un comportamiento positivo no solo en cuanto a consumo, sino en cuanto a precio y diversidad.

"En el 2009 el precio promedio era de 24,92 dólares por botella y teníamos presencia de 33 viñas; para el 2010 el precio promedio subió a 29,23 dólares y se encontraron botellas de 41 viñas diferentes", puntualizó.

Para Aravena, el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre Costa Rica y Chile desde 2002 ha favorecido el posicionamiento de los vinos de ese país frente a otros presentes en el mercado como las botellas de California (EE.UU.), España, Italia, Francia, Argentina, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda.

Vera considera que la clave del éxito del vino de su país radica en su imagen de "vino de calidad del nuevo mundo", en la "vocación exportadora de Chile" y en su innovación a través de "mezclas únicas".

Aunque la cerveza es la bebida reinante en Costa Rica, con un promedio de consumo anual por persona de 30 litros, Pro Chile prevé que la ingesta de vino siga creciendo a un ritmo de dos dígitos en los próximos años, y para ello apuesta por la educación de los consumidores y por una estrategia de maridaje con platillos típicos del país centroamericano.