Algunos corredores de la Bolsa de Valores de Nueva York durmieron en el piso de remates del recinto bursátil para asegurarse de estar ahí al sonar el inicio de operaciones del lunes y no ser afectados por los efectos de la tormenta Irene.

La campaña sonó a tiempo, exactamente a las 9:30, y todos aplaudieron.

Afuera, se retiraron sacos de arena que estaban sobre enrejados del tren subterráneo en Wall Street, al disminuir los temores de que Irene pudiera enviar las aguas del puerto de Nueva York hacia el mayor centro financiero de la nación.

Larry Leibowitz, director operativo de la bolsa de valores, dijo a la AP que se realizaron esfuerzos enormes "para asegurar que la gente llegara a trabajar".

Leibowitz dijo que la institución trajo decenas de catres para que los empleados pudieran dormir en el lugar, incluidas familias obligadas a desalojar el puerto.

Algunos incluso pasaron la noche en la sala de juntas. Después recibieron un desayuno, justo en el piso de remates.