El rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) fustigó al presidente Juan Manuel Santos al afirmar que las posibilidades de un diálogo de paz no existen porque el gobierno demanda un "imposible", como la desmovilización y desarme de los insurgentes, según un comunicado conocido el lunes.

"Santos habla de paz para despercudir su imagen de hombre de la guerra...pero le apuesta a la intensificación de la guerra para doblegar la guerrilla", dijo el ELN en una nota divulgada en "Voces de Colombia", su sitio en internet.

Para "justificar su adversión (sic) a la paz, (Santos) pone como condición para abrir los diálogos que arranque por un imposible: la desmovilización y el desarme" de los rebeldes, añadió el grupo guerrillero.

El ELN afirmó que por años ha manifestado su disposición a diálogos de paz con los distintos gobiernos, en mesas de negociaciones que dijo han fracasado por "falta de voluntad política" de las autoridades.

Y dijo que en procesos anteriores de desmovilización y desarme de otros "grupos menores" rebeldes como el Movimiento 19 de Abril (M-19) a inicios de los 90 "a los jefes les dieron unas cuantas becas y unos escaños en el Parlamento, y el país siguió peor; la oligarquía intensificó la guerra sucia y copó con el narcoparamilitarismo las zonas abandonadas por las guerrillas desmovilizadas".

"Con el gobierno de Santos la posibilidad de la paz está atrancada, y lejano el horizonte", añadió.

Distintos gobiernos han intentado en el pasado negociaciones de paz con el ELN y las también rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en una misma mesa o por separado, en diálogos que fracasaron por mutuas recriminaciones sobre acciones violentas.

El gobierno Santos ha dicho que para iniciar una eventual negociación de paz debe primero tener pruebas de la buena voluntad de las guerrillas, desde que liberen a todos los secuestrados en su poder, cesar la práctica de los plagios, hasta detener ataques en los que civiles resultan muertos o heridos.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, el ELN, con unos 3.000 miembros, mantiene en su poder a por lo menos 98 personas secuestradas, mientras las FARC, con unos 8.000 insurgentes, tendrían unos 200 rehenes, entre ellos militares y policías, algunos con 13 años de cautiverio.