El cantante de "Sex Bomb" Tom Jones convalecía el domingo en un hospital de Mónaco y dijo que una "deshidratación severa" lo obligó a cancelar un concierto en el elegante principado.

El artista veterano, conocido por su atractivo sexual y su voz conmovedora, ofreció disculpas a sus admiradores a través de su página de internet, y negó de manera enfática las versiones de los medios británicos de que había sufrido un problema cardiaco que lo obligó a cancelar su concierto en Mónaco el sábado por la noche.

"No hay NINGUN problema del corazón, como lo ha dicho la prensa", afirmó el sitio de internet.

Jones, un galés de 71 años que alcanzó la fama internacional en 1964 con "It's Not Unusual" y otros éxitos, dijo que su padecimiento se debió a una gira larga y exitosa "durante el cual muchos de los conciertos fueron en lugares que estaban en medio del calor del verano".

El comunicado en el sitio indicó que Jones no tuvo otra opción que decidir una cancelación inusual.

"Sir Tom recibió órdenes de los médicos de no dar el concierto en Monte Carlo ayer por la noche debido a una deshidratación severa", afirmó el comunicado. "Esto fue muy decepcionante para Tom, la banda y todos los involucrados en la gira", agregó.

El concierto del sábado habría sido el último de su gira de tres meses "Praise & Blame".

Según versiones de la prensa británica y francesa, que citaron a fuentes anónimas en Mónaco, Jones ingresó a terapia intensiva el sábado por la noche y fue trasladado a un cuarto normal el domingo en el Hospital Princesa Grace. También citaron a fuentes del hospital que dijeron que el cantante "estaba bien" el domingo.

El hospital, los organizadores del concierto y el representantes de Jones no contestaron el domingo las llamadas hechas en busca de declaraciones.

Jones, cuyo carisma en el escenario inspiró comparaciones con el roquero estadounidense Elvis Presley, empezó a cantar a los tres años. Apareció en centenares de clubs y salas de baile antes que una serie de éxitos lo llevara a algunos de los sitios de música más finos del mundo, incluidos los hoteles y casinos de Las Vegas.

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El periodista de The Associated Press Greg Keller en París contribuyó a este despacho.