El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, condenó hoy los "bombardeos masivos" de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre Libia, pero continuó sin mencionar directamente a su amigo y aliado Muamar el Gadafi.

"¿Quién puede negar que la OTAN ha inventado una nueva forma de proteger los derechos humanos de los ciudadanos lanzando bombardeos masivos?", criticó Ortega al referirse a los operativos militares contra el régimen de Gadafi.

Las reacciones del gobernante nicaragüense, publicadas hoy por medios gubernamentales, se dieron la noche de este sábado durante la clausura del IV Encuentro Sindical Nuestra América, de izquierda, que sesionó dos días en Managua y condenó en su declaración final la "agresión imperialista" en Libia.

Sin embargo, en las declaraciones divulgadas por la prensa oficial Ortega no se refirió a la situación personal de Gadafi, quien no aparece en público desde que los rebeldes iniciaron su avance sobre Trípoli.

El pasado 11 de agosto fue la última vez que Ortega se había referido al tema libio, cuando tachó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de "cómplice de estos crímenes" en Libia, y acusó a la OTAN de "terrorista" por ejecutar, según sus cifras, 8.435 ataques aéreos con un saldo de 1.400 muertos y miles de heridos en el país africano.

El asesor del mandatario nicaragüense para asuntos económicos, Bayardo Arce, dudó el pasado martes que Gadafi solicite a Managua cobijo en caso de que salga de Libia, aunque señaló que "seguramente" una petición de esa naturaleza sería "considerada positivamente" por el Gobierno sandinista.

Representantes de la oposición de Nicaragua también dijeron ese mismo día a Efe que el líder libio no pedirá asilo a Ortega.

El exvicecanciller y actual legislador liberal opositor, José Pallais, consideró "imposible" que Gadafi pida asilo en Nicaragua y menos aún que Ortega se lo otorgue, porque el líder sandinista "no se va a enterrar" con el dirigente libio.

Por su parte, el vicecanciller durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990) y actual diputado disidente, Víctor Hugo Tinoco, dijo que la situación de Gadafi tiene a "Ortega golpeado moralmente".

Por otro lado, Ortega dijo en el encuentro sindical celebrado en Managua que "el capitalismo está enfermo" y que los Estados Unidos ha perdido influencia en una América Latina que "ha venido logrando un mayor acercamiento".

En el IV Encuentro Sindical Nuestra América participaron 337 delegados de 134 organizaciones sindicales de izquierda de 27 países, según sus organizadores.