Los daños ocasionados por el huracán Irene parecen menores de lo que se temía, lo que afianza un poco a una frágil economía.

Los daños a los bienes asegurados que provocó Irene oscilarán entre 2.000 millones y 3.000 millones de dólares, en tanto que las pérdidas totales quizá alcanzarán los 7.000 millones, según cálculos preliminares de la firma consultora Kinetic Analysis Corp.

Las cantidades son menores de lo esperado y probablemente signifiquen poco daño a la economía del país, cuyo valor ronda los 14 billones de dólares.

"Irene golpeó fuerte varios lugares, pero no parece haber dejado un nocaut económico", dijo Ryan Sweet, economista de Moody's Analytics.

De acuerdo con el cálculo preliminar de Kinetic Analysis, con oficinas centrales en Silver Spring, Maryland, los daños asegurados fueron mucho menores a los 6.000 millones de dólares que pagó el sector tras los estragos que causó el huracán Isabel en la Costa Este en 2003.

Sin embargo, los costos de largo plazo de Irene se incrementarán a medida que las zonas que devastó el temporal resientan la pérdida de negocios, los reclamos de seguros, el desplazamiento de trabajadores y los trastornos del transporte. El cálculo de todos estos costos tardará meses.

Aun así, la reconstrucción y reparación de los daños causados por el meteoro debería de ser suficiente para impulsar la producción económica de los últimos tres meses del año y quizá un poco más, dijeron economistas.

"Esta región está altamente asegurada, por lo que mucho dinero empezará a fluir y eso debería darle empleo de nuevo a muchos trabajadores de la construcción que ahora no tienen trabajo", dijo Mark Zandi, economista en jefe de Moody's.

Zandi considera que los beneficios de la reconstrucción podrían extenderse hasta el primer trimestre del año entrante.

"Se gastarán miles de millones en la reconstrucción y recuperación", apuntó David Kotok, presidente de Cumberland Advisors. "Eso pondrá a cierto número de gente a trabajar de nuevo, al menos temporalmente".