El atacante suicida que mató a 29 personas en la mezquita suní más grande de Bagdad se disfrazó de mendigo y acudió al lugar para orar casi por una semana con el fin de no levantar sospechas, dijo el lunes una figura religiosa de alto rango.

El ataque se registró durante las oraciones del domingo por la noche en un oficio religioso especial en el sagrado mes musulmán del Ramadán y al parecer tenía la intención de reiniciar una ola de violencia en Irak meses antes de que todas las tropas de Estados Unidos salgan del país.

El agresor, quien aparentaba ser un mendigo, había acudido a las oraciones durante seis días consecutivos en la mezquita Um al-Qura en el oeste de Bagdad, dijo Sheik Ahmed Abdul Gafur al-Samarraie, jefe de una comunión que supervisa todos los templos religiosos suníes del país.

Indicó que el atacante traía una mano vendada y no parecía ser una amenaza.

"Cuando su rostro resultó familiar para los guardias no revisaron sus ropas en la última noche", dijo al-Samarraie a los reporteros en la mezquita, donde los pisos y escaleras de mármol seguían manchadas de sangre.

Agregó que los guardias sospecharon del hombre cuando lo vieron avanzar entre la multitud en un intento por acercarse a al-Samarraie y lo sacaron del lugar. Pero el hombre regresó por una puerta trasera y detonó su carga de explosivos cuando se encontraba a pocos escalones de distancia de al-Samarraie.

Al-Samarraie salió ileso del ataque.

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Los periodistas de The Associated Press Lara Jakes y Hamid Ahmed contribuyeron con este despacho.