El sábado antes del comienzo del Abierto de Estados Unidos de tenis usualmente es un día lleno de actividades, con docenas de jugadores activos en las canchas de práctica y miles de fanáticos en un tradicional evento musical.

Sin embargo, el Día de Niños Arthur Ashe fue cancelado el viernes debido a la amenaza del huracán Irene, y la lluvia que comenzó antes del mediodía del sábado obligó a los tenistas a retirarse de las canchas de práctica.

El vocero de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, Chris Widmaier, dijo que los empleados de las canchas en Flushing Meadows estaban "guardando cualquier cosa que no esté pegada al suelo".

"Asusta un poco, porque no sabes cuán duro nos azotará", comentó el suizo Roger Federer, ganador en cinco ocasiones del US Open. "Estamos en la ciudad de Nueva York, no es una ciudad ordinaria. Así que esto no es raro, pero vamos seguir atentos las noticias".

La rusa Maria Sharapova, campeona del Abierto en 2006, se encogió de hombros cuando se le preguntó sobre el huracán.

"Bueno, soy una chica de Florida, y pues estoy acostumbrada a esto. Creo que todos están exagerando un poco por todo, pero naturalmente que uno debe tomar precauciones y todo eso. Pero, bueno, ¿adónde nos vamos?", dijo Sharapova, quien cuando niña se mudó a Rusia a Estados Unidos.

"Sólo espero que nuestro hotel sea agradable, fuerte y resistente", agregó con una sonrisa pícara.

Sharapova y Federer asistieron el sábado a la rueda de prensa anterior al torneo. El número del mundo Novak Djokovic y la estadounidense Serena Williams tenían previsto asistir, pero no lo hicieron.

El último torneo major de la temporada del tenis está programado para empezar el lunes y terminar el 11 de septiembre. En cada uno de los tres años anteriores, la lluvia interrumpió la parte final de la competencia y obligó a postergar la final de hombres al lunes, lo que generó un debate sobre si el organismo estadounidense de tenis debía techar una cancha. Este año, el mal clima está pegando al principio.

Los trabajadores de las instalaciones comenzaron a retirar bancas de madera, plantas, pancartas y el equipo de televisión en las seis canchas que tendrán partidos televisados.

Todas las instalaciones fueron cerradas el sábado antes de las 17 horas y el domingo serán cerradas al público. Una vez que el huracán se aleje de la zona, la asociación evaluará los eventuales daños.

Los organizadores considerarán varios factores para decidir si el torneo arranca el lunes, como las condiciones del predio y del sistema eléctrico y si los jugadores, árbitros, empleados y espectadores están en condiciones de presentarse. El sistema de transporte en la ciudad fue suspendido el sábado y volverá a funcionar posiblemente el lunes.

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El periodista de The Associated Press Eddie Pells contribuyó a este despacho.