Cientos de combatientes del Talibán entraron el sábado desde Afganistán y mataron a más de dos docenas de soldados y policías en el noroeste de Pakistán, dijeron las autoridades.

Han aumentado los ataques desde una zona del este de Afganistán donde los estadounidenses han retirado sus soldados y crece la tensión entre Pakistán, Afganistán y Estados Unidos.

Por lo menos 200 milicianos entraron el sábado temprano en el distrito de Chitral, donde la violencia miliciana es rara, y atacaron siete puestos de control del Cuerpo Fronterizo paramilitar, dijeron los militares paquistaníes. Los atacantes barrieron con dos de los puestos.

Hubo informes contradictorios sobre el número de paquistaníes y atacantes muertos.

Los militares de Pakistán dijeron que 25 soldados paramilitares y policías y 20 milicianos murieron en la lucha. Pero el oficial de policía local Nizam Khan dijo que 38 soldados y policías murieron junto con nueve milicianos.

La lucha proseguía el sábado por la tarde después que Pakistán despachó refuerzos, dijeron los militares.

Los milicianos gritaban "¡Dios es grande! y ¡Viva la yihad!" mientras peleaban, indicó el capitán Abdul Ghani, un miembro de las fuerzas paramilitares.

Los militares atribuyeron el ataque al Talibán paquistaní y sus aliados afganos que han buscado refugio en los distritos afganos de Nuristán y Kunar, del otro lado de la frontera. Estados Unidos se retiró de casi todo Kunar hace un año, pero recientemente agregó algunas fuerzas.

Los militares paquistaníes dijeron que han dado informaciones a los afganos y la OTAN sobre sectores controlados por milicianos en Kunar y Nuristán el año pasado, pero que aquéllos no habían tomado medidas significativas.

En la ausencia de fuerzas de la OTAN y el ejército afgano en la frontera, "los terroristas están usando esas áreas como refugios y han lanzado reiterados ataques contra los puestos de las fuerzas de seguridad y pueblos aislados", dijeron los militares en una declaración.

Pakistán se quejó recientemente de que milicianos provenientes de Afganistán mataron a por lo menos 55 miembros de las fuerzas de seguridad y policía tribal en una serie de ataques, y exigió que ese país y Estados Unidos hagan más para contener el flujo de agresores.