Un activista indio que exige la aprobación de una ley contra la corrupción accedió a poner fin a su huelga de hambre de 11 días después que el Parlamento manifestó un apoyo no vinculante a partes de su plan.

Anna Hazare, de 74 años, había exigido una legislación amplia para crear una agencia que vigile al gobierno, pero agregó que la medida del Parlamento fue suficiente como para convencerlo a que pusiera fin a su protesta.

"Es sólo una victoria a medias. La victoria total no ha llegado todavía", dijo a miles de entusiastas partidarios en un acto de protesta en Nueva Delhi. Hazare, que perdió 7,5 kilos (16 libras), dijo que romperá su ayuno el domingo por la mañana.

Después de un debate de nueve horas el sábado, el ministro de finanzas Pranab Mujerjee informó al Parlamento que "el sentir de la cámara baja" estaba en favor de las demandas de Hazare de que el proyecto de ley asegure una mayor transparencia del gobierno e incluya bajo su vigilancia a millones de burócratas de bajo nivel y funcionarios estatales.

Los legisladores golpearon sus bancas en señal de apoyo, y el proyecto fue remitido a un comité para ser debatido y revisado.

"El Parlamento ha hablado... Y la voluntad del Parlamento es la voluntad del pueblo", dijo el primer ministro Manmohan Singh al canal noticioso NDTV.

Hazare reclamó una votación formal sobre la resolución no obligatoria, pero sus asistentes dijeron que la acción del Parlamento todavía equivalía a la victoria de una protesta que ha atraído a decenas de miles de partidarios a su demostración a la capital y más a mitines en todo el país.

"Ahora por lo menos el Parlamento ha tenido que admitir la voluntad del pueblo, y eso es para desarraigar la corrupción en este país", dijo Medha Patkar, un organizador de protestas.

Hazare había exigido mucho más cuando comenzó su protesta el 16 de agosto. Reclamaba que el gobierno retirase su proyecto de crear un panel de vigilancia limitada, que introdujera el suyo de mayor alcance y que lo aprobara con enmiendas menores para el 30 de agosto.

Las autoridades desestimaron su plan — que habría permitido que el panel de vigilancia instruyese de cargos al primer ministro, a los jueces y a funcionarios estatales — por considerarlo inconstitucional.

Pero el enorme apoyo público a Hazare por los indios disgustados por la corrupción generalizada sorprendió a las autoridades y les obligó a tomar seriamente la campaña de protestas de Hazare.