El mayor servicio de trenes subterráneos de la nación empezaba a cerrar el sábado al mediodía y Nueva York, que suele hervir de actividad, se veía inusualmente tranquila mientras empezaban a caer las primeras lluvias del huracán Irene.

Las aceras, las calles y los puentes estaban casi vacíos. Los comercios cerraron. Los pasajeros del metro trataban de subir a los últimos trenes. Más de 370.000 personas en zonas en peligro de inundación han recibido la orden de evacuar, la primera de su tipo para la ciudad.

En la estación de la Séptima Avenida en la sección de Park Slope, en el distrito de Brooklyn, más de una decena de personas aguardaban uno de los últimos trenes subterráneos.

"Espero que funcionen durante una o dos horas más para recoger a los pasajeros", comentó Kate Sandberg, que iba a visitar a una amiga.

Es la primera vez que la ciudad cierra todo el sistema de subterráneos debido a un desastre natural. Los últimos trenes y autobuses empezaron a circular al mediodía y debían pasar unas ocho horas hasta que el cierre fuera total, dijeron funcionarios municipales.

Randall Moore, de Brooklyn, dijo que tomó el tren equivocado cuando quería viajar de Queens desde Harlem, y esperaba poder llegar a su destino.

"El problema es que, una vez que llego allí, ¿cómo hago para regresar a la calle 125?", explicó. "Espero realmente que alguien me pueda llevar".

Al pie del Puente de Brooklyn, los pasajeros se apresuraban a tomar los trenes de las líneas 4 y 5 a Brooklyn. Randy Callo bajó como una exhalación las escaleras y pudo abordar uno de los últimos. "¡Me salvó el día!", exclamó mientras se cerraban las puertas.

Salvatore Laudadio perdió ese tren y esperaba que hubiera otro a Brooklyn. Había padecido ya una odisea con varias conexiones de autobuses y subterráneos.

"Como que salí un poco tarde, por lo que estaba un poco preocupado, pero creo que todo esto saldrá bien", dijo. Entonces llegó otro tren y lo pudo abordar.

El sistema de tránsito no reabrirá por lo menos hasta el lunes, después que las bombas despejen el agua de las estaciones de subterráneos inundadas. Aun en un día seco, se remueven de 13 a 15 millones de galones de agua de los túneles profundos. También se paralizó el servicio en el sistema de pasajeros de Long Island Railroad y otros trenes.

El sistema de transporte público lleva a unos cinco millones de pasajeros en un día hábil de la semana y las autoridades no reportaron inmediatamente ningún problema durante las horas finales de la evacuación.

Horas antes en Coney Island, Brooklyn, cuando empezó a caer la lluvia el alcalde Michael Bloomberg instó a los residentes que tenían que salir a que lo hicieran inmediatamente.

La ciudad no tiene recursos suficientes como para evacuar a la mayoría de los 370.000 residentes en las zonas de peligro.

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Los corresponsales de The Associated Press Jonathan M. Katz, Larry Neumeister, Emily Fredrix y Jennifer Peltz en Nueva York, y Michael Virtanen en Albany, Nueva York, contribuyeron a este despacho.