Con un fuerte cierre con sus protésis que asemejan navajas, Oscar Pistorius dejó en el camino a sus rivales con piernas de carne y hueso para clasificarse a las semifinales del Mundial de Atletismo.

Más allá de seguir en competencia en Daegu, el sudafricano estableció un hito para atletas paraolimpicos.

Pistorius siguió el patrón que le caracteriza: flojo arranque y un remate fuerte. Quedó tercero en la última de las cinco series para acceder a la siguiente ronda.

Su tiempo de 45.39 segundos fue el 14to mejor mejor de todos los participantes.

Pese a su fama, Pistorius sabía que ganar la eliminatoria no estaba en sus planes. Avanzar es su objetivo.

Le tocó correr desde la calle de afuera y sólo su empuje en la segunda mitad le permitió colarse entre los clasificados en una reñida prueba, en las que cinco entraron pegados en los últimos 50 metros en la pelea por el pase a semifinales.

Pistorius estiró el cuello para quedar tercero, detrás de Chris Brown, el bahameño que ganó la eliminatoria. El costarricense Nery Brenes llegó quinto y su marca de 45.47 le sirvió para avanzar.

Para poder ser el primer amputado que participa en un campeonato de envergadura, Pistorius tuvo que superar un tortuoso proceso en el que chocó contra las negativas de la Federación Internacional de Atletismo. Según la IAAF, las pienas artificiales del "Blade Runner" — el apodo que recibió — le otorgaban ventaja sobre los demás rivales.

Pero un fallo del Tribunal de Arbitraje Deportivo en 2008 le dio la vía libre para competir. Sin embargo, no pudo clasificarse a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y el Mundial de Berlín 2009.

Logró clasificarse a este Mundial cuando el mes pasado logró la marca mínima en Italia.