Antes de Katy Perry, Take That o Lady Gaga, recientemente censurados en China, grandes figuras como los Beatles, George Michael o Madonna tuvieron que lidiar en regímenes democráticos contra un sentido timorato y represor de la cultura, que intentó en vano acallar sus voces.

Hablemos de China, Reino Unido, EEUU o México, los motivos esgrimidos a lo largo de la historia para tratar de silenciar canciones han sido siempre los mismos: imágenes tachadas de "obscenas", lenguaje grosero, presuntas herejías, críticas sociales, incitación al consumo de drogas o apología del terrorismo.

Destaca EEUU. En la Super Bowl de 2006, los Rolling Stones hubieron de amputar del tema "Start Me Up" la frase "you make a dead man come" (que podría interpretarse como "haces que un muerto se corra"), y de "Rough Justice" la palabra "cock", un sinónimo vulgar de "pene".

Tras el destape, presuntamente accidental, de un pecho de Janet Jackson en otra final de la Super Bowl, las retransmisiones se realizan allí con media hora de retraso respecto del directo para cortar aquello que no se considera apto, como la canción "American Idiot" de los Grammy de 2005, pese a que sus autores, Green Day, obtuvieron el premio al mejor álbum de rock.

La cadena MTV es la decana en la observancia del recato en los vídeos musicales, sobre todo respecto a cuestiones sexuales, y Madonna es sin duda su principal damnificada, con una larga lista de vídeos omitidos que comenzó en 1990 con "Justify My Love".

Con "I Want Your Sex" ("Quiero tu sexo"), George Michael fue número uno en múltiples países a pesar de que en mucho casos sólo fue emitida en horario protegido. El artista declaró que sólo quería ensalzar la belleza del sexo en una relación monógama.

Michael llegó a lanzar otra versión sustituyendo el término "sex" por "love" (amor), un recurso que, 25 años después, se sigue empleando para saltar el veto de esta y otras cadenas, como han hecho recientemente Cee-Lo Green con "Fuck You" ("Que te jodan") y "Forget You" ("Olvidarte"), y Enrique Iglesias, que pasó de la tórrida "Tonight (I'm fucking you)" a "Tonight (I'm loving you)".

Con el tiempo, los artistas han encontrado en la censura de MTV y la alternativa de Internet un poderoso aparato promocional, como bien saben Robbie Williams ("Rock DJ") y las sadomasoquistas propuestas visuales de Rihanna ("S&M") y Thirty Seconds to Mars ("Hurricane").

Paul McCartney vio cómo MTV vetó "Big Boys Bickering" por considerar que había demasiadas palabras obscenas en esta protesta por la negativa del ex presidente George Bush a firmar un tratado ecologista. Pero en su casa, los británicos no han corrido mejor suerte.

Apeada durante años de la BBC, las malas lenguas dicen que los Sex Pistols y su "God Save The Queen" ("Dios salve a la reina" o "Dios afeite a la reina", según se pronuncie), no llegaron a ser número 1 en 1977 por una injerencia externa.

Esta cadena también había prohibido en 1967 el tema "A Day In The Life" de los Beatles. El motivo fue la frase "I'd love to turn you on" ("Me gustaría excitarte") que, según la BBC, invitaba a consumir drogas.

La misma lectura recibió "Perdido en mi habitación" de Mecano en México, otro habitual en los titulares musicales. Mónica Naranjo, Miguel Bosé, Hombres G y los nativos Molotov, Alejandra Guzmán o Los Tigres del Norte han sufrido allí el peso de la censura.

Naranjo se vio forzada a cambiar la expresión "puta realidad" por la de "cruda realidad" en su tema "Sobreviviré" y la emisión de "Sufre mamón" de Hombres G estuvo prohibida durante años.

Los Tigres del Norte a punto estuvieron de ver prohibido su tema "La granja" y se han opuesto vivamente contra la prohibición en el estado de Sinaloa de la interpretación de narcocorridos, que, según las autoridades, mitifican a los narcotraficantes.

Por último, "Oral fixation" de Shakira se publicó en Oriente Medio sin el tema "How do you do", una canción sobre la "paz y la igualdad de todos los credos religiosos", vetado porque el dueño de su distribuidora en la zona entendió que en él se hacía una "referencia impresentable de Dios".

Por Javier Herrero