Zeynep Gurcanli, un periodista turco, soportó los prolongados controles de seguridad a su llegada al aeropuerto internacional de Israel en sus viajes anteriores. Hace poco, sin embargo, las autoridades israelíes desenrollaron la alfombra roja para los reporteros de Turquía, un antiguo aliado convertido en duro crítico.

"Un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí se reúne con el grupo de periodistas turcos en el interior del puente de embarque, los separa de los demás pasajeros y los lleva al control de pasaportes en un vehículo que los esperaba cerca de la pista de aterrizaje", escribió en línea Gurcanli para Hurriyet, un periódico turco.

"El control de pasaportes dura dos minutos, todos tenemos pasaportes normales, pero se nos permite pasar a través de la sección diplomática".

El tratamiento VIP y los amplios artículos sobre los puntos de vista de Israel en los diarios de los periodistas en Turquía reflejan un relajamiento de la tensión entre los dos países, aunque es demasiado pronto para calificarlo como un acercamiento. El estado de ánimo contrasta con el bajón en las relaciones de Turquía con Siria, un enemigo de Israel cuyas tropas ocuparon zonas cercanas a la frontera con Turquía en la represión de las protestas contra el gobierno.

En términos más generales, los levantamientos populares en Medio Oriente y el norte de Africa han posicionado a Turquía, el mayor miembro musulmán de la OTAN, más cerca de sus tradicionales socios occidentales en los llamados compartidos por reformas y el fin de la violencia. La coordinación, al menos por ahora, socava la sensación de que Turquía había estado girando "al este" mediante el establecimiento de relaciones con nuevos amigos como Irán y Siria a costa de Israel y otros intereses occidentales.

Turquía había dicho que estaba ampliando su gama de relaciones diplomáticas y económicas en los últimos años bajo una política conocida como "cero problemas" con los vecinos, pero se está viendo obligada a repensar un enfoque que ha sido considerado de diversas maneras, desde ambicioso y visionario hasta ingenuo y eufórico.

"Siria fue el ejemplo 'perfecto' de la política de cero problemas. Trabajar con Occidente permite a Ankara pivotar de una manera que salve las apariencias", escribió en un correo electrónico a The Associated Press Henri J. Barkey, un experto en Turquía de la Lehigh University en los Estados Unidos y profesor visitante en la Carnegie Endowment for International Peace.

"Esto demuestra que Turquía es una potencia responsable que merece ser tenida en cuenta", escribió Barkey, señalando que el presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, quien ganó un tercer mandato en las elecciones de mediados de año, han mantenido un contacto telefónico habitual sobre el problema de Siria. Más de 10.000 refugiados sirios se han resguardado en campamentos del lado turco de la frontera.

Turquía se mostró reacia a la idea de una operación de la OTAN contra la Libia de Moamar Gadafi. Terminó contribuyendo con buques y otros medios militares, aunque no participó en los ataques a las fuerzas leales al asediado líder. Al igual que en Siria, los líderes turcos se tropezaron con los límites de un compromiso desenfrenado con la región cuando Gadafi rechazó sus repetidos llamamientos a hacer concesiones a la oposición.

El canciller turco Ahmet Davutoglu, arquitecto de la idea de "cero problemas" y uno de los propulsores de la idea de ejercer liderazgo regional, señaló una importante revisión de las políticas cuando convocó a decenas de embajadores turcos a la capital, Ankara, a mediados de junio.

"Nuestra región necesita un serio proceso de reformas", Davutoglu le dijo al grupo. "Las solicitudes de las masas en distintos países son normales, justas y legales. Si estas se producen, nuestra región sería más estable, más democrática y más próspera".

Algunos analistas especulan que hay una rivalidad en ciernes entre Turquía e Irán, a pesar de que Erdogan ha defendido el programa nuclear iraní ante la consternación de Occidente. Irán etiqueta el levantamiento en Siria como una provocación dirigida por Estados Unidos y, también, en contraste con la posición de Turquía, dice que otros levantamientos regionales tienen por objeto sustituir a gobiernos apoyados por occidente con líderes islámicos como los suyos.

"Se nos dice que Irán tiene mucho que ver con la actual tensión en Siria, lo que no va a ayudar a las relaciones", dijo Ufuk Ulutas, un investigador de Medio Oriente en la Fundación SETA, un centro de investigación en Ankara.

Todavía quedan posibles focos de conflicto entre Occidente y Turquía, que está ansiosa por evitar las sanciones internacionales contra Siria, que afectarían a su propia economía. El comercio de Turquía se vio golpeado durante los años de sanciones contra Saddam Hussein y los castigos a Irán por su presunto programa de armas nucleares también afectan a los turcos.

Por otra parte, la candidatura de Turquía para unirse a la Unión Europea ha sufrido a causa del escepticismo europeo, los retrasos en la reforma de Turquía y una disputa sobre la dividida isla de Chipre. El ingreso parece aún más distante debido a la agitación financiera en Europa.

Los problemas de Turquía con Israel tienen sus raíces en la situación de los palestinos y son anteriores a la llamada "primavera árabe" de levantamientos contra los autócratas, pero hay indicios de que Turquía no quiere aumentar las tensiones mientras lidia con Siria y otros desafíos.

Turquía todavía quiere una disculpa y una compensación de Israel, a pesar de que Occidente la insta a reconciliarse con su antiguo aliado, una medida que podría eventualmente elevar a Turquía al estatus de mediador regional con el vital apoyo de Occidente.

Los turcos son "gente seria y quieren ser vistos como gente seria que sabe que hay problemas en la región y tienen una idea de cómo lidiar con ellos de una manera humana y con principios", dijo un diplomático occidental que conoce la perspectiva turca. El diplomático habló bajo condición de anonimato debido a lo delicado del tema.

La política turca es pragmática, dijo Alper Dede, un profesor de relaciones internacionales en la universidad Zirve en Gaziantep, una ciudad turca cerca de la frontera con Siria.

"Los conceptos de amigo y enemigo cambian rápidamente en las relaciones internacionales", dijo Dede. "A quién se considera un país amigo depende de los beneficios que puede generar esa amistad".

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Ceren Kumova y Suzan Fraser contribuyeron desde Ankara, Turquía.