El principal líder chiíta en Bahrein advirtió el viernes a los gobernadores del reino del Golfo que si no reducen la presión se arriesgan a unirse al líder libio Moamar Gadafi y otros líderes árabes que fueron destituidos por revueltas populares.

Al desafiante sermón del jeque Isa Qassim asistieron miles de devotos después de que el Ministerio de Justicia del país acusó al clérigo de promover la agitación.

Qassim prometió que no sería silenciado y añadió que el deber de su religión es apoyar las demandas de la mayoría chiíta bahreiní en busca de mayores derechos.

Agregó que la dinastía gobernante sunita puede promulgar reformas o arriesgarse al mismo destino que Gadafi y los presidentes derrocados en Egipto y Túnez.

Las protestas encabezadas por los chiítas de Bahrein en febrero inspiraron a otros levantamientos populares árabes.