Residentes de la costa este se prepararon para los eventuales apagones y se apresuraron el viernes a llenar los tanques de gasolina de sus vehículos al acercarse más a la región el huracán Irene.

Había preparativos en plantas eléctricas, refinerías y oleoductos para detener sus operaciones, mientras que cuadrillas de trabajadores de reparaciones reunían equipo para atender el posible derribo de postes de tendido eléctrico.

Estaciones de gasolina a lo largo de la costa este comenzaron a quedarse sin combustible el viernes. Operadores de compañías de servicios públicos y meteorólogos dijeron que millones de personas están en riesgo de perder el suministro eléctrico, algunos por varios días. Analistas no esperan escasez extensa o prolongada de gasolina, ni que suban los precios del hidrocarburo o la electricidad.

No obstante, la amenaza de lluvia y vientos intensos de Irene está golpeando a la industria eléctrica horas antes de que la tormenta toque tierra.

Una cantidad inusualmente grande de personas podrían resultar afectadas por Irene. Ello obedece a que se pronostica que permanecerá justo frente a la costa — reteniendo, por lo tanto, mucho de su poder — conforme se desplaza del norte de Carolina del Norte a Nueva Inglaterra. Cuando un huracán toca tierra, rápidamente pierde fuerza.

Irene podría llegar el sábado a la barrera de islas Outer Banks, frente a Carolina del Norte, con vientos de aproximadamente 160 kilómetros por hora (100 millas por hora), para luego avanzar por la costa. Meteorólogos dicen que Irene no se está fortaleciendo, como temían inicialmente, pero el huracán sigue siendo peligroso.

Toda la costa este se encuentra en la trayectoria prevista para la tormenta, con probabilidades de daño por inundaciones y por el viento. Carolina del Norte, Virginia, Maryland, Nueva Jersey, Nueva York, Connecticut y Rhode Island han declarado estado de emergencia. La ciudad de Nueva York emitió órdenes de desalojo a 270.000 personas en áreas bajas

El viernes, automovilistas que se encuentran en la trayectoria de Irene se apresuraron a las estaciones de gasolina para llenar sus tanques antes de que llegue la tormenta, señalaron analistas. La demanda de gasolina aumentó de 20 a 40% en los estados centrales del Atlántico, dijo el Servicio de Información sobre el Precio del Petróleo, el cual rastrea los suministros y precios de la gasolina en todo el país.