Aviones británicos atacaron el viernes una casamata en Sirte, la ciudad natal de Moamar Gadafi y su último bastión, al volcar la OTAN su atención a las fuerzas leales al régimen que resisten el avance de los insurgentes en la zona.

Los ataques aéreos tuvieron lugar un día después que estallaron intensos combates en la capital libia. Los rebeldes dijeron que las fuerzas pro-Gadafi seguían cañoneando el aeropuerto y se reportaron tiroteos esporádicos en otros sitios, pero las calles de Trípoli estaban en relativa calma el viernes.

La alianza militar informó que sus aviones atacaron 29 vehículos armados cerca de Sirte, a 400 kilómetros (250 millas) al este de la capital. Los rebeldes tratan de ocupar esa ciudad, pero anticipan una intensa resistencia de los integrantes tribales y los locales leales a Gadafi.

El liderato rebelde, al parecer con la intención de evitar el derramamiento de sangre que se produjo en la batalla por Trípoli, gestiona discretamente para lograr la rendición pacífica de Sirte, dijeron algunos de sus funcionarios.

Pero los ataques aéreos de la OTAN a los vehículos de los leales al régimen que defienden Sirte parecían destinados a facilitar el avance insurgente si no se llega a un acuerdo.

En Londres, el secretario de defensa Liam Fox dijo que algunos elementos del régimen de Gadafi estaban en Sirte "desde donde siguen librando la guerra al pueblo de Libia". Agregó que la OTAN seguirá atacando la capacidad militar de las fuerzas de Gadafi.

"El régimen debe darse cuenta de que esto ha terminado", agregó Fox.

El general de división Nick Pope, un vocero militar británico, dijo que los aviones de la fuerza aérea también atacaron una casamata en Sirte con misiles aire-tierra.

Asimismo, la alianza bombardeó plataformas de misiles tierra-aire cerca de Trípoli, dijo una declaración. Algunos funcionarios dijeron que las fuerzas de Gadafi trataban de activar sus armas antiaéreas para amenazar los vuelos humanitarios y civiles al aeropuerto de Trípoli.

Un comandante de los rebeldes en la capital libia, Sathi Shneibi, afirmó que el aeropuerto estaba en su mayor parte en control de la oposición, pero que las fuerzas de Gadafi lo cañoneaban desde una base militar cercana que había estado controlada por Jamis, un hijo de Gadafi.