El presidente de la Asamblea General de la ONU, el suizo Joseph Deiss, condenó hoy el atentado suicida que devastó parte de la sede del organismo internacional en la capital de Nigeria, Abuya, y que dejó al menos 18 muertos.

"El presidente de la Asamblea General ha tenido conocimiento con sobresalto y hondo pesar del ataque suicida de hoy contra las Naciones Unidas y su personal en Abuya", señaló el portavoz de Deiss, Jean-Victor Nkolo, en un comunicado distribuido a la prensa en Nueva York.

El diplomático suizo condenó "en los términos más firmes el ataque contra la presencia de Naciones Unidas en Nigeria, que ha llevado a la muerte de muchas personas y a que otras muchas resultaran heridas".

"Se trata de una enorme pérdida para la familia de Naciones Unidas", añadió Deiss sobre un atentado que ha sido perpetrado con un coche bomba, al tiempo que expresó su "pésame y más sinceras condolencias a las víctimas y sus familiares".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también mostró hoy su consternación por el ataque contra las dependencias en Abuya que acogen a 26 agencias humanitarias y de desarrollo de la familia de la ONU.

Ban dijo esperar "un número considerable" de muertos y heridos, a falta de que el organismo internacional confirme las cifras, y lamentó que el atentado fuera dirigido contra el personal de cooperación de la ONU y ciudadanos nigerianos, "personas que entregan su vida a ayudar a los demás".

La ONU además hará ondear las banderas en sus sedes a media asta a partir de este sábado y durante tres días en memoria de las víctimas del atentado terrorista en Nigeria.

El portavoz de la ONU, Farhan Haq, explicó hoy a los periodistas en la sede neoyorquina del organismo que las instalaciones de Naciones Unidas en Nigeria no habían sido objeto de amenazas de ningún tipo, por lo que no se anticipó el ataque.

Haq señaló también que la ONU enviará a sus expertos en seguridad para estudiar cómo el automóvil que detonó cargado de explosivos pudo acceder a la sede del organismo pasando todas las barreras de seguridad y sin ser detectado.

La directora ejecutiva del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, también deploró el ataque y lamentó que sus víctimas hayan sido "civiles desarmados que han dedicado sus vidas a ayudar al pueblo de Nigeria", según un comunicado distribuido por esa agencia de la ONU.

Desde el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), su director ejecutivo, Anthony Lake, también condenó "el trágico acontecimiento", un ataque que recuerda al mundo "el coraje que muestran tantos trabajadores humanitarios que se enfrentan a peligros similares mientras ayudan a los demás".

"Hoy en Naciones Unidas y Unicef hemos perdido triste y flagrantemente a muchos de nuestros colegas que trabajan para salvar y mejorar la vida de los niños alrededor del mundo", añadió Lake también en un comunicado distribuido por el organismo.

Por su parte, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, mostró la "firme condena" de su Gobierno ante un ataque que ha tenido por objetivo a "personas inocentes y normales" que se encontraban en la sede del organismo en Abuya realizando "un trabajo extraordinario" que los convierte en "héroes".

"No hay justificación posible para tal brutalidad, ni compensación para tal cobardía ni tampoco debería haber impunidad para sus autores", indicó Rice en un comunicado en el que aseguró que Estados Unidos permanecerá "junto a Nigeria y Naciones Unidas" para recuperarse unidos de la tragedia.

Horas después del atentado, el grupo islámico radical Boko Haram se responsabilizó de la matanza mediante una llamada telefónica a la BBC, según informó la cadena pública británica.

Un hombre que se identificó como portavoz de ese grupo, cuyo objetivo es instaurar la sharia (ley islámica) en Nigeria y que ha perpetrado varios ataques en los últimos meses, le atribuyó la autoría del atentado.

La Policía nigeriana confirmó a la cadena de televisión NTA que un solo terrorista suicida detonó los explosivos que transportaba en su automóvil y murió a causa de la detonación.

Con alrededor de 150 millones de habitantes, que se integran en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, sufre múltiples tensiones por profundas diferencias políticas, religiosas y territoriales entre sus comunidades.