Más de 4.400 personas continuaban el viernes en refugios improvisados tras el paso del huracán Irene por República Dominicana, donde 75 poblados rurales siguen incomunicados.

Gamalier Montás, gobernador de San Cristóbal, una de las provincias más afectadas por el huracán, aseguró que las autoridades comenzaron a proveer de ayuda humanitaria a los damnificados, pero la consideró insuficiente.

"No podemos, aunque queremos, darles más facilidades", insistió el funcionario al referirse al hacinamiento en el que cientos de familias han pernoctado desde el miércoles en escuelas o iglesias usadas como refugios.

Sólo en San Cristóbal, 30 kilómetros al oeste de la capital, 2.132 persona permanecían en 19 refugios luego de que varios ríos se desbordaron el miércoles y destruyeron por completo al menos 143 viviendas, indicó el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

Además de los damnificados en refugios temporales, otras 13.700 personas permanecían el viernes en casas de amigos o familiares debido a que las inundaciones les impedían volver a sus viviendas, dijo Juan Manuel Méndez, director del COE.

La Presidencia informó en un comunicado que ha distribuido 40.000 raciones de alimentos diarias para los afectados por el huracán, 800 colchones e igual número de frazadas.

El huracán Irene, que con categoría 2 y vientos de 165 kilómetros por hora afectó gran parte del territorio dominicano entre el lunes y miércoles, dejó más 6.000 viviendas inundadas, afectó puentes, la red eléctrica, cultivos de arroz y plátano, el sistema de agua potable de la capital y destruyó varios tramos de carreteras.

El presidente Leonel Fernández tiene previsto recorrer el sábado las zonas más afectadas.