Policías localizaron el jueves el cadáver del periodista y director de un diario digital en el estado norteño de Sinaloa, un día después de que fue plagiado por hombres armados.

El cuerpo de Humberto Millán Salazar, director del diario "A-Discusión" y conductor de un programa local de Radio Fórmula, fue localizado en un predio agrícola en las afueras de Culiacán, informó el subprocurador de Justicia de Sinaloa, Martín Robles.

Culiacán es la capital de Sinaloa y se localiza a unos 1.200 kilómetros de la ciudad de México.

El funcionario dijo que la primera información señala que Millán, de 53 años, fue asesinado de un disparo en el rostro.

El periodista fue plagiado la mañana del miércoles en Culiacán cuando salía de sus oficinas junto con su hermano a bordo de una camioneta.

El gobierno estatal informó la víspera que al menos cuatro hombres a bordo de dos vehículos le cerraron el paso y fue llevado a la fuerza con ellos. El hermano del periodista fue abandonado en el lugar.

Hasta el momento se desconoce la identidad de los responsables y el motivo del plagio y posterior crimen.

Autoridades localizaron el cuerpo de Millán la mañana del jueves, luego de recibir una llamada anónima en la que se informó sobre el cadáver de una persona, que resultó ser del periodista. Estaba boca abajo y con las manos en el rostro.

El subprocurador dijo que en el lugar se localizó un casquillo calibre 9 milímetros.

La prensa ha padecido un incremento en ataques y varios de sus miembros han sido asesinados. En algunos casos se ha responsabilizado al crimen organizado.

Hasta antes de la muerte de Millán, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha señalado que desde el año 2000 han sido asesinados 71 periodistas y 14 han desaparecido. Otras organizaciones consideran que son menores las cifras.

El Comité para la Protección de Periodistas señala que desde el 2000 han sido asesinados y están desaparecidos un total de 48 periodistas, incluidos tres distribuidores de periódicos.

Las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos consideran a México como el país más peligroso para ejercer el periodismo en el continente.