El boxeador David de la Mora tiene 23 años y ha estado entrenando desde los 12 para diversas peleas amateur y profesionales, aunque desde mucho antes ha olido de cerca el boxeo, como el hijo de un carpintero huele la madera.

Su padre Porfirio de la Mora, fue boxeador cuando todavía él no nacía, y su tío Luis "Buki" Mora fue uno de los mejores púgiles de la frontera a finales de la década de 1980 cuando él apenas daba sus primeros pasos en su natal Tijuana.

Además, sus primos mayores, Martín Mora y Pablo de la Mora, también se dedicaron al boxeo profesional, en los 90 y la década pasada, contendiendo en diversos foros de Estados Unidos y México.

Ninguno de ellos, sin embargo, pudo alguna vez contender por un campeonato mundial. Por eso "El Morita" dice que en su próximo combate también cumplirá un sueño de familia.

De la Mora disputará el próximo 31 de agosto el campeonato de peso gallo (118 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al monarca japonés Koki Kameda, en el Nihon Budokan de Tokio.

Muchas veces, siendo aún niño, pensó en el día que pelearía por un título universal. En el gimnasio de box Crea, en la ciudad fronteriza con Estados Unidos, vio entrenar bajo las órdenes de Rómulo Quirarte a ex campeones mundiales como Julio César Chávez, Raúl "Jíbaro" Pérez, José Luis Castillo, Manuel "Mantecas" Medina, Jesús "Matador" Chávez y Luis Ramón "Yoriboy" Campas.

El sueño de ser figura del boxeo internacional no parecía tan lejano en Tijuana, cuna de grandes boxeadores en los últimos 25 años, como Erik "Terrible" Morales, Antonio Margarito y Jackie Nava.

"Estoy llevando esta noticia muy tranquilo, para no presionarme. Esto es algo que siempre quise, que toda mi familia quiso", dijo De la Mora, quien no ha perdido su rostro de adolescente, una imagen que se acentúa más con su 1,63 metros de estatura.

"El Morita" (23-0-0, 16 nocauts) debutó en el boxeo profesional en esta ciudad durante el invierno de 2008 después de haber hecho una carrera amateur de más 80 peleas.

Su carrera profesional iba lenta, decía el año pasado De la Mora. Se quejaba de que pasaba muchos meses sin pelear, pese a que entrenaba constantemente, porque la actividad boxística en la ciudad había bajado mucho tras la crisis económica mundial. Algunos promotores le prometían una contienda fuera del estado pero luego la cancelaban.

No tenía la protección de una empresa o el padrinazgo que gozan Saúl "Canelo" Alvarez o Julio César Chávez Jr., las estrellas emergentes de las cadenas televisivas Televisa y TV Azteca, respectivamente; por lo que debía aprovechar cada contienda.

Hubo un momento que la racha invicta de "El Morita" pareció tambalearse y dificultar su ascenso en las clasificaciones. Fue en marzo del año pasado cuando el tijuanense enfrentó a su compatriota Jovanny "Bambino" Soto por el campeonato gallo de la Fecarbox (Federación Centroamericana de Boxeo), que avala el Consejo Mundial de Boxeo.

Más alto y de mayor alcance, "El Bambino" puso en malas condiciones a "El Morita" con un derechazo en el primer round, pero el tijuanense mostró experiencia, paciencia y un espíritu de kamikaze insospechado.

En el séptimo round, Soto cayó noqueado ante un público que se puso de pie para vitorear al local. Hasta ahora ha sido su contienda más difícil y emotiva, dice De la Mora.

El entrenador Rómulo Quirarte, de 63 años, quien conoce a "El Morita" desde que llegó a su gimnasio siendo casi un niño, dijo que tienen muchas posibilidades de traerse el campeonato mundial a México, pese a que tendrán al público y probablemente a los jueces en contra.

"La preparación ha sido muy buena, muy intensa. Ya todo dependerá de su capacidad y de sus ganas de salir adelante. Sabemos que David es un novato, pero tiene la capacidad para ganar", dijo.

Para Kameda (25-1-0, 16 nocauts), de 24 años, será su segunda defensa del título gallo de la AMB que ganó en diciembre del año pasado, luego de derrotar por decisión unánime al venezolano Alexander Muñoz. El japonés ya fue campeón universal en las divisiones minimosca y mosca.

Cuando se le comentaba a De la Mora que Kameda es un púgil zurdo, parado, de guardia cerrada y que parece sólo esperar el contragolpe, el tijuanense señaló con un espíritu festivo: "Sí, pero no se ve invencible, parece que no aguanta los golpes en la mandíbula", mientras reanudaba el trote de su entrenamiento en el gimnasio, previo a viajar a Japón, la misma rutina que ha repetido desde que era un niño.