A falta de unas semanas para el décimo aniversario del 11S, las autoridades de Nueva York identificaron entre los restos de la "zona cero" a otra de las 2.753 víctimas de los atentados, un trabajador del World Trade Center que falleció ese día, mientras prosiguen polémicas relacionadas con los homenajes.

Se trata de Ernst James, de 40 años, que en el momento de la tragedia trabajaba para la compañía de seguros Marsh & McLennan en la Torre Norte del World Trade Center, y cuyo nombre fue sumado oficialmente a la lista de víctimas, según confirmó hoy a Efe una portavoz de la Oficina del Forense de Nueva York.

Hasta la fecha, ese organismo ha logrado confirmar la identidad de 1.632 víctimas, y todavía le quedan otras 1.121 por identificar, para lo cual la oficina cuenta con un equipo que lleva casi diez años dedicado en exclusiva a esa labor.

A pocas semanas de que se cumpla una década de la masacre, más del 40 % de las familias de los fallecidos todavía no han recuperado ningún resto de sus seres queridos pese a que los científicos analizan cada día una media de 400 muestras empleando las técnicas más modernas de identificación por ADN.

Los forenses explican que cada mes hay emparejamientos en las pruebas de ADN, pero estos suelen corresponder a víctimas ya identificadas, y con el caso de Ernst James apenas se han sido identificado tres con éxito desde 2008.

La última identificación se confirma a falta de menos de tres semanas del décimo aniversario de los atentados, una fecha que vuelve a verse rodeada de varias controversias, como las protestas de varios líderes religiosos por el carácter laico de la ceremonia que ha impuesto el alcalde, Michael Bloomberg.

El pastor Fernando Cabrera, concejal de Brooklyn y miembro del grupo cristiano New Life Outreach International, pidió hoy al alcalde Bloomberg que "reconsidere su decisión de excluir al clero" del homenaje porque este colectivo "ayudó a muchos neoyorquinos a superar la tragedia" del 11S.

"Fue un momento en que mucha gente buscaba sentido a las cosas, pues les superaban los acontecimientos (...) muchos líderes religiosos lograron llenar este vacío y continúan siendo un apoyo espiritual y emocional" para los ciudadanos, dijo Cabrera a Efe.

Por otro lado, la Policía de Nueva York salió hoy a defenderse de las acusaciones de que violó los derechos civiles de algunas comunidades musulmanas en las que infiltró a agentes para informar de posibles extremistas relacionados con Al Qaeda y para ello contó con la ayuda de la CIA.

"Estamos haciendo todo lo que podemos para evitar que terroristas maten a más neoyorquinos", indicó a Efe el subcomisario Paul Brown, quien subrayó: "no pediremos perdón" por lo ocurrido, y negó que el servicio de espionaje exterior de Estados Unidos tenga personal infiltrado en mezquitas de la ciudad.

Brown recordó que tres de los 24 detectives de la Policía de Nueva York son musulmanes y, además, dispone de la mayor unidad en el país dedicada para combatir crímenes de odio racial.

A medida que se acerca el día, se van sumando novedades como la esperada presencia del buque de guerra de la Armada estadounidense "USS New York", bautizado con el nombre de la ciudad y construido con 7,5 toneladas de metal procedente de las Torres Gemelas.

El navío atracará el próximo 11 de septiembre en aguas al sur de la isla de Manhattan frente a la "zona cero", donde en 2001 se produjeron los atentados terroristas de Al Qaeda que derribaron las Torres Gemelas.

Nueva York prepara una amplia serie de homenajes con motivo del décimo aniversario del 11S, como la inauguración del memorial dedicado a las víctimas, que tendrá dos piscinas rectangulares en el lugar exacto donde se levantaban los rascacielos y allí estarán inscritos en bronce los nombres de los casi 3.000 muertos.