El primer ministro italiano Silvio Berlusconi informó el jueves que su país se dispone a liberar 350 millones de euros (505 millones de dólares) en bienes libios congelados en poder de bancos italianos.

El gobierno británico, en tanto, presionó a Sudáfrica a que abandone su oposición a que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas descongele unos 1.500 millones más.

Berlusconi formuló el anuncio después de reunirse en Milán con el líder del gabinete insurgente Mahmud Jibril, en la segunda escala de una gira diplomática de los rebeldes por Europa para recuperar miles de millones de dólares en bienes libios congelados. Jibril estuvo en París el miércoles y tenía previsto viajar desde Italia a Estambul para asistir a una reunión del llamado Grupo de Contacto de 30 países.

La oposición libia dice que necesita urgentemente al menos 5.000 millones de dólares en bienes congelados para pagar salarios públicos, mantener los servicios vitales y reparar las instalaciones petroleras.

Jibril advirtió que se arriesgaría la estabilidad y seguridad si no se pagan los salarios de los rebeldes, que no los han recibido hace cuatro meses. Agregó que entre las prioridades urgentes están la recolección de armas, la reconstrucción del sistema judicial y las fuerzas armadas nacionales, atender a los heridos en Libia y el extranjero y reconstruir plantas eléctricas.

Mientras tanto, el Consejo de Seguridad se preparaba para votar esta semana sobre una resolución que liberaría 1.500 millones de dólares en bienes libios en poder de bancos estadounidenses. La entidad mundial congeló esos bienes para socavar la capacidad de Gadafi de librar una guerra contra su pueblo.

Estados Unidos ha intentado durante más de dos semanas de convencer a un comité del Consejo de Seguridad que vigila las sanciones contra Libia a descongelar esos bienes a fin de poder pagar inmediatamente por ayuda humanitaria. Sin embargo, diplomáticos de Sudáfrica se han opuesto, y se necesita la aprobación de todas las 15 naciones del consejo.

El primer ministro británico David Cameron llamó al presidente sudafricano Jacob Zuma, y ambos mandatarios "coincidieron en que Libia ahora tiene la oportunidad de hacer una transición a un gobierno pacífico, democrático e inclusivo, y hablaron acerca de cómo la comunidad internacional puede apoyar este proceso de manera activa y urgente", dijo la oficina de Cameron en un comunicado.