La hostilidad inicial que mostró China contra el movimiento insurgente contra el gobierno de Moamar Gadafi y la postura diplomática letárgica que mostró después el gobierno de Beijing para establecer relaciones con los rebeldes de Libia podría indicar que las empresas chinas estarían dispuestas a regresar a esa nación del norte de Africa, aunque tengan que hacerlo hasta el final.

El país norafricano expone una de las imágenes más claras de cómo la diplomacia tradicional no intervencionista de China entra en conflicto con sus crecientes intereses económicos en otras partes del mundo, especialmente en algunos países inestables donde las diferentes facciones luchan por el poder político y por el control de los recursos.

Los rebeldes indicaron que habrá una clara distinción entre los países que les brindaron menos apoyo como China y otros que sí los apoyaron con firmeza, como los de Estados Unidos, Italia, Gran Bretaña y Francia.

Sin embargo, ante la inestable situación que todavía reina en Liba, las perspectivas para las empresas chinas en ese país — que, antes de la cruenta revolución contra el gobierno del líder libio Moamar Gadafi buscaban recuperar sus inversiones — continúan observando excelentes oportunidades de negocio en esa nación africana, afirmó Zhang Xiang, una vocera del grupo industrial Asociación de Contratistas Internacionales de China.

"Los chinos no van a abandonar a Libia con tanta facilidad. Una vez que la sociedad regrese a un nivel de estabilidad y que se garantice nuevamente la seguridad y con el apoyo de los gobiernos de ambos países, estas empresas seguirán forjando negocios en Libia", dijo Zhang a la Associated Press

En tanto, los líderes de la oposición libia indicaron que se cumplirán los contratos que se habían firmado durante el gobierno de Gadafi antes de ser derrocado, pero señalaron que su origen nacional tendrá importancia.

"Muchos, muchos países se mostraron decididos y fuertes en salir a hacer causa común con el pueblo libio desde el primer día. Hay otros paíes que han sido muy, pero muy lentos, y si así lo quieren sólo se acercaron muy pero muy tarde, países como China y Rusia", señaló Guma El-Gamaty, el coordinador del Consejo Nacional de Transición, con sede en Londres, en declaraciones con la cadena de radio de la BBC.

El Consejo Nacional de Transición espera aclarar más su punto de vista en la Conferencia Internacional sobre el Futuro de Libia, que se celebrará la próxima semana en París y a la que China está invitada.

A diferencia de Estados Unidos y de otros países, China se abstuvo de emitir un voto para una resolución de las Naciones Unidas en la que se autorizaba el uso de la fuerza proteger a la población civil, lo que reflejó su oposición tradicional a la mayoría de las intervenciones humanitarias o de otros actos que ven como intervenciones en los asuntos internos de cada país.

China criticó la campaña de bombardeos aéreos de la OTAN contra las fuerzas de Gadafi y se negó a condenar al dictador a pesar de sus ataques contra la población civil.

Además, el gobierno de Beijing aún no reconoce al Consejo Nacional de Transición como el gobierno legítimo de Libia y ha pedido a las Naciones Unidas que asuma el liderazgo en los acuerdos posteriores al conflicto junto con la Liga Arabe, la Unión Africana y otras organizaciones regionales.