La iglesia Católica exigió el miércoles al gobierno esclarecer el asesinato de un sacerdote, cuyo cuerpo envuelto en un colchón y algunas señales de violencia fue encontrado a inicio de semana en un basurero en el centro de Nicaragua.

Durante las exequias de Marlon de Jesús García, el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, demandó el miércoles "una exhaustiva investigación del caso" y pidió "evitar toda especulación" sobre lo que pudo haber ocurrido hasta que no se tenga información comprobable que aclare el crimen.

Brenes aseguró que la muerte del cura "se une a tantas otras muertes de jóvenes y ancianos que caen en las calles y caminos de nuestra ciudad" y pidió que "este estado de violencia no siga creciendo en nuestro país".

El vocero de la Policía, comisionado Fernando Borge, aseguró que esa institución hará "todo el trabajo investigativo necesario para aclarar el hecho".

Según la información de la policía, García desapareció el sábado en la madrugada de la parroquia de Nuestra Señora de Monserrat, en la localidad de Concepción, a unos 25 kilómetros al este de la capital nicaragüense, después de recibir una llamada telefónica.

Su cuerpo apareció el lunes en un vertedero de la localidad.

Borge le dijo al canal 15 de televisión que aparentemente murió por asfixia y que el cuerpo presentaba algunos golpes. Informó que la Policía tiene un retrato hablado de un sospechoso de la muerte.

El sepelio del sacerdote convocó a una multitud que mientras traslada el ataúd con los restos gritaba consignas exigiendo justicia, según imágenes transmitidas por el Canal 15.

El líder de la opositora Resistencia Juvenil Por la Dignidad Nacional, Jairo Contreras, declaró a la televisora que el sacerdote "era crítico del gobierno" y era "hostilizado por líderes de la Juventud Sandinista".