La agencia Moody's rebajó hoy un escalón su nota para la deuda soberana de Japón, al tiempo que el Gobierno anunció la creación de un fondo para aliviar el daño que provoca en la economía del país la persistente fortaleza del yen.

La rebaja de "Aa2" (la tercera mejor nota) a "Aa3", el primer recorte en su calificación desde 2002, responde al gran déficit presupuestario de Japón y al aumento continuado de su deuda pública, que duplica su producto interior bruto (PIB) y es la mayor del mundo desarrollado.

El comunicado de la agencia de calificación añade que "el terremoto y el tsunami del 11 de marzo, y el consecuente desastre en la central nuclear de Fukushima Daiichi, han retrasado su recuperación con respecto a la recesión global de 2009 y han empeorado las condiciones deflacionistas" de la economía nipona.

En ese sentido, tanto el mercado tokiota de bonos como el Nikkei reaccionaron sin pánico al anuncio, mientras que el ministro japonés de Finanzas, Yoshihiko Noda, consideró que las recientes subastas de deuda pública demuestran que la confianza de los compradores "sigue intacta".

Moody's considera que las perspectivas de crecimiento económico del país son débiles, lo que hace difícil implementar políticas de consolidación fiscal y para recortar el déficit, algo que también ha impedido la inestabilidad política del país, que ha tenido cinco primeros ministros en los últimos cinco años.

Además, el Gobierno del primer ministro, Naoto Kan, que ya ha anunciado que dimitirá la semana próxima, solo ha sido capaz de dejar como legado un borrador para la reforma fiscal y de la seguridad social poco concreto que propone subir el IVA de manera escalonada hasta el 10 por ciento para 2015.

Kan, considerado un defensor de la disciplina fiscal, ha sido incapaz de poner de acuerdo a los miembros de su propio partido para lograr una subida del impuesto al consumo, actualmente en el 5 por ciento.

Como consecuencia de la rebaja, Moody's degradó también un peldaño su calificación para las emisiones a largo plazo de los tres principales bancos nipones (Tokyo-Mitsubishi UFJ, Mizuho y Sumitomo Mitsui), poseedores de una importante cantidad de deuda nipona.

Precisamente, el hecho de que la mayor parte de los bonos nipones estén en manos de inversores locales es lo que hace que la agencia califique de "estable" su perspectiva para la deuda del país asiático, la cual queda establecida en "sobresaliente bajo" con la nueva calificación.

El informe de Moody's también señaló la reciente apreciación del yen como un factor negativo para las exportaciones, uno de los motores de la economía nipona, aunque considera que la falta de inflación en precios y salarios compensa este efecto negativo.

En todo caso, el Gobierno nipón anunció hoy la creación de un fondo de 100.000 millones de dólares (unos 69.300 millones de euros) que busca aliviar, sin intervenir directamente en el mercado de divisas, la fortaleza del yen, que alcanzó hace unos días su máximo de posguerra con respecto al dólar.

El fondo, de un año de duración, busca alentar a las empresas japonesas para que canjeen por otras divisas sus fondos en yenes y también para que realicen fusiones y adquisiciones en el extranjero, aprovechando la fortaleza de la moneda nipona.

"La medida tiene como objetivo principal apoyar a las empresas y no poner freno a la subida del yen, lo que indica que el Gobierno ha llegado a un callejón sin salida en este sentido", dijo hoy Tomoko Fujii, analista de Merrill Lynch Japan, al diario Nikkei, en línea con el escepticismo mostrado por los expertos e inversores.

El Ejecutivo también advirtió de que solicitará informes de movimientos a los operadores de los mercados de divisas a partir de finales de septiembre para vigilar la especulación, que, en su opinión, es en gran parte responsable de la apreciación del yen.

Noda señaló que Japón seguirá vigilando el mercado de divisas y que podría decidir intervenir de nuevo en el mercado de divisas "cuando sea necesario".

En el último año, Japón ha intervenido tres veces en el mercado de divisas para depreciar el yen, cuya subida perjudica a los exportadores japoneses al disminuir su competitividad y reducir sus beneficios en el exterior.

Andrés Sánchez Braun