Camila Angarita Lombo soñaba con viajar en avión. Para cumplirle su deseo, su mamá le regaló un viaje de Bogotá a la isla de San Andrés poco menos de un mes después de que cumplió 11 años.

El avión de la aerolínea Aires en que viajaban se estrelló el 16 de agosto del 2010 al aterrizar, y Camila falleció dos semanas después por las heridas cerebrales que sufrió, informó su mamá Nohemy Angarita Lombo.

Su cadáver está enterrado en un cementerio de Bogotá y su madre a veces piensa en dejarse atropellar por un automóvil para acompañar a la niña en el mausoleo.

Angarita y otros 36 colombianos, entre ellos siete menores de edad, demandaron a Aerovías de Integración Regional S.A. (Aires) y a la empresa estadounidense Pan Am International Flight Academy — que entrenó al piloto que conducía la aeronave de Aires — en un tribunal del condado de Miami-Dade en junio, poco antes de cumplirse el primer aniversario del accidente.

A principios de agosto de 2011, otros dos pasajeros del avión — el estadounidense David Bellino y su esposa colombiano-estadounidense Carolina Bellino — presentaron otra demanda contra Aires y Pan Am en un tribunal federal de Miami.

A causa del accidente fallecieron Camila Angarita y Amar Fernández, de 73 años, cuyo nombre no figura en la demanda. Otras 11 personas resultaron con heridas.

Aires, que pertenece a la empresa de capital chileno LAN Airlines y tiene su sede de operaciones en Colombia. dijo en una declaración escrita enviada recientemente a la AP por correo electrónico que no puede hacer declaraciones sobre procesos judiciales que aún están abiertos.

En el coreo electrónico la aerolínea lamentó "profundamente lo ocurrido en el accidente", y aseguró que "siempre ha cumplido la normatividad y procedimientos de seguridad y de mantenimiento que exige la autoridad aeronáutica colombiana".

También informó que llegó a un acuerdo con 45 pasajeros, sobre el cual no dio detalles, y señaló que actualmente no tiene ningún proceso legal en Colombia.

La AP se comunicó con la oficina central de Pan Am y allí una operadora dijo que no podía responder e indicó en dos ocasiones a una relacionista pública, pero la mujer manifestó que ya no trabajaba para Pan Am y derivó la llamada al abogado Robert Crook. En un mensaje de Correo electrónico Crook dijo a la AP que no representaba a Pan Am en estos litigios.

Los Bellino, que viven en el estado de Georgia y habían viajado a Colombia a visitar a familiares, alegan que sufrieron múltiples lesiones en el accidente, entre ellas daños en la columna vertebral, huesos fracturados, y desgarros musculares. Debido a las lesiones ninguno de los dos ha regresado a sus actividades laborales, dijo Carolina Bellino en entrevista telefónica con la AP.

En todos los casos, los demandantes reclaman cada uno una compensación económica de por lo menos 75.000 dólares.

Alegan que por su "negligencia", los demandados son responsables de todos los daños, entre ellos las heridas, el dolor, la angustia mental, pérdida de la capacidad para disfrutar de la vida, pérdida de ingresos y de la capacidad para obtener ingresos monetarios, y costosos tratamientos médicos, de acuerdo con las demandas judiciales a las que tuvo acceso The Associated Press.

En el caso de Camila, sus familiares reclaman además por una muerte por causas no naturales, que según alegan podría haberse evitado.

"Pareciera por todo lo que hemos podido saber hasta ahora que la mayoría de los pasajeros recibió una atención deficiente, especialmente María Camila", manifestó a la AP el abogado el abogado Steven Marks, que representa a los demandantes de ambas causas.

"Buscamos dejar sentado que Aires es responsable de todos los daños compensatorios y obtener pruebas justas y completas, lo que sólo puede lograrse en los tribunales estadounidenses, dijo el abogado.

Marks explicó que las demandas fueron presentadas casi un año después del accidente porque antes los pasajeros intentaron llegar a un acuerdo a través de negociaciones con Aires. Como la aerolínea no satisfizo sus requerimientos, presentaron las demandas, dijo.

No detalló cuáles habían sido esos requerimientos, ni explicó qué les ofreció la aerolínea. Solo indicó que Aires pagó una compensación de 7.500 dólares a cada pasajero.

Agregó que en Colombia no está garantizada la independencia judicial y por ello decidieron presentar los casos en el sur de la Florida, desde donde también opera Aires — con vuelos desde y hacia el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale Hollywood, a unos 40 kilómetros del centro de Miami — y donde tiene sus oficinas Pan Am.

Hasta ahora no han sido programadas audiencias judiciales para ninguno de los dos casos. De acuerdo con los documentos presentados en los tribunales, tanto Aires como Pan Am han sido notificados.

Los casos podrían tardar años en resolverse si los tribunales consideraran que no tienen jurisdicción para atenderlos.

En cambio, si la jurisdicción es aceptada, podrían resolverse en cuestión de meses, dijo el abogado.

El Boeing 737 de la aerolínea Aires que cubría la ruta Bogotá-San Andrés, se partió en tres en la pista del aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla el 16 de agosto de 2010. Viajaban 125 pasajeros y seis tripulantes.

Un mes después de la tragedia en San Andrés, la Aeronáutica Civil de Colombia (Aerocivil) dijo que las fallas que originaron el accidente aéreo fueron consecuencia de un error humano. El avión aterrizó de noche, mientras llovía.

"Recuerdo que iba con mi niña cogida de la mano... me daba besos. Y luego recuerdo despertar viendo un noticiero que decía que mi niña estaba grave en un hospital. Pensé que era un mal sueño", expresó entre lágrimas Angarita. Camila falleció el 1 de septiembre, 16 días después del accidente.

La mujer, que por momentos paraba de hablar para recuperar su aliento, explicó en una entrevista telefónica que estuvo inconsciente y permaneció entre 12 y 15 días internada en un hospital, después del accidente. Dijo que estuvo en el entierro de su única hija, pero como estaba "dopada" sólo recuerda "haberla visto con flores".

"Estuvo internada en un hospital público porque ni siquiera tuvieron la precaución de llevarla a un buen hospital", manifestó Angarita, y aseguró que "si (la niña) hubiera tenido una buena atención estaría con nosotros".

Debido a la inflamación del cerebro que le provocaron los golpes en el avión, fue operada en un hospital de San Andrés y luego trasladada a otro de Bogotá, donde falleció, dijo la madre.

Angarita acude una o dos veces al mes al cementerio a visitar a Camila, junto al padre de la niña.

"No la quiero dejar solita", expresó la mujer de 38 años. "Me da mucha tristeza. A veces pienso: que me pise un auto y me quedo con ella", reveló.

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La periodista de la AP en Colombia, Vivian Sequera, contribuyó con esta información.

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Gisela Salomón está en Twitter como @giselasalomon