El líder de la clasificación en la competición automovilística NASCAR, Kyle Busch, no recibió trato especial por parte de juez que vio su caso de conducir a exceso de velocidad en una zona escolar y ordenó le fuese retirado el permiso durante 45 días.

Busch, que aceptó su responsabilidad y se declaró culpable de ir conduciendo a exceso de velocidad por una carretera de Carolina del Norte, admitió, a través de su abogado, que había sido tratado con más dureza que al resto de los ciudadanos.

El abogado de Busch, Cliff Homesley declaró que su cliente no fue tratado "como otro ciudadano" luego que lo sorprendieron al volante de un automóvil último modelo de 400.000 dólares, en el que conducía a 206 kilómetros por hora, en un área donde había una guardería infantil y una iglesia.

La retirada del permiso de conducir no le impedirá a Busch seguir haciéndolo como piloto, aunque tendrá que pagar también 1.000 dólares de multa y hacer 30 horas de trabajo comunitario.

Busch quedó en libertad condicional durante un año, aunque no deberá comparecer ante el juzgado al no tener antecedentes penales haberse declarado culpable de una infracción menor.

El piloto de la competición NASCAR se declaró culpable de exceso de velocidad y no negó los cargos de conducir en forma imprudente cuando se presentó ante el juzgado del condado de Iredell.

Busch habló durante el juicio antes que el juez H. Thomas Church le impusiera la sentencia.

El líder provisional de la competición NASCAR se disculpó por no respetar, el pasado 24 de mayo, el límite de velocidad en la zona, que es de 72 kilómetros por hora.

"Creo que usted hará las cosas de forma diferente en el futuro", le señaló el juez Church después de darle a conocer la sentencia.

Por su parte, Busch le aseguró al juez que estaba seguro que así iba a ser.

"Seguro que lo haré, su señoría", respondió Busch.

Su abogado, si argumentó que su cliente no había recibido un trato justo.

Homesley recordó un caso ocurrido el pasado julio, en el que un joven de 21 años, sentenciado antes por un delito grave, fue detenido cuando conducía a 205 kilómetros por hora y se le multó con 300 dólares sin retirada del permiso.

"Las dos sentencias hablan por si solas para demostrar que mi cliente no fue tratado de una manera justa", señaló Homesley.