Un fósil hallado en el nordeste de China es el antecesor más antiguo de los mamíferos placentarios actuales y sitúa el momento en que se separaron de los marsupiales al menos 35 millones de años antes de lo que se pensaba.

Así lo afirman en un estudio publicado en la revista Nature paleontólogos del Museo de Historia Natural Carnegie de Pittsburgh (EE.UU), dirigidos por el chino Zhe-Xi Luo, que describen los restos fósiles de un mamífero parecido a una musaraña que vivió en China hace 160 millones de años durante el período Jurásico.

El fósil de "Juramaia sinensis" (que en latín significa madre jurásica de China) es "o bien una 'tataratía abuela' o una 'tatarabuela' de todos los mamíferos placentarios (euterios) existentes hoy", afirma Zhe-Xi.

En la actualidad, el 90% de los mamíferos -incluidos los humanos- son placentarios (la cría se desarrolla en el interior de la madre), mientras quedan mamíferos marsupiales (la cría se desarrolla en una bolsa) en Australia y Suramérica y algunas especies ovíparas en Australia y Nueva Guinea.

El mamífero placentario más antiguo conocido hasta la fecha databa de hace 125 millones de años, según el estudio.

El descubrimiento del fósil, en la provincia nororiental china de Liaoning, viene a corroborar los resultados de estudios genéticos que situaban la diferenciación de los mamíferos hace 160 millones de años, y a llenar un vacío en el registro fósil de su evolución.

Según los científicos, los "Juramaia sinensis" eran criaturas de pequeño tamaño, adaptados para trepar y vivir en los árboles a diferencia de otros mamíferos de su época, una capacidad que pudo permitirles sobrevivir a las difíciles condiciones de vida del Jurásico.

Entre los restos fósiles hallados figuran el cráneo incompleto del animal, parte del esqueleto y huellas de tejidos residuales blandos como pelo.

Pero lo que permitió a los paleontólogos relacionar al "Juramaia" con los mamíferos placentarios actuales y diferenciarlo de los marsupiales como el canguro fueron sobre todo su dentadura completa y los huesos de la pata, señala el estudio.

"La separación de los mamíferos euterios de los marsupiales finalmente condujo al nacimiento placentario y a la reproducción que son tan cruciales" para su éxito evolutivo, afirmó Xhe-Xi.

Pero, según el científico, la clave de este éxito fue su rápida adaptación a la vida en los árboles.