Combates esporádicos se sucedían el miércoles en la capital libia, donde francotiradores del régimen impedían el paso por carretera al aeropuerto de Trípoli, mientras otros combatientes leales atacaban el cuartel privado de Moamar Gadafi que fue capturado por los rebeldes.

Mientras los luchadores rebeldes dijeron haber tomado control de la mayor parte de la ciudad, un desafiante Gadafi prometió desde un lugar no precisado que lucharía "hasta la victoria o el martirio".

Pese a que su régimen de 42 años se derrumbaba a su alrededor, Gadafi prometió no rendirse. En un mensaje transmitido el miércoles temprano, instó a los residentes de la capital y a los tribeños leales a liberar Trípoli de los "demonios y traidores".

Los rebeldes han tomado control de gran parte de Libia, apoyados por una implacable campaña aérea de la OTAN que ha incluido unos 7.500 ataques contra las fuerzas de Gadafi. La alianza informó que el martes lanzó 46 ataques.

Pocos civiles se aventuraban a salir de sus casas. Las calles de la ciudad estaban cubiertas de escombros, vidrios rotos, basura y otros vestigios de la lucha, mientras los rebeldes ocupaban puestos de control.

Sin embargo, estallaron intensos combates en el vecindario de Abu Salim, junto al enorme complejo Bab al-Aziziya, de Gadafi. Los leales al régimen en ese barrio disparaban contra el cuartel. En Abu Salim funciona una notoria prisión que se considera uno de los últimos bastiones del régimen.

Los rebeldes no hallaron rastros de Gadafi después de una batalla el martes por Bab al-Aziziya, mientras circulaban numerosos rumores sobre su posible paradero. Mientras la conquista indicaba de hecho el fin del régimen, los rebeldes saben que se toparán con bolsones de resistencia durante algún tiempo y que en realidad no pueden proclamar victoria hasta hallar a Gadafi.

Un funcionario rebelde dijo que un grupo de empresarios de Trípoli anunció una recompensa de dos millones de dólares por el arresto o muerte de Gadafi, pero el coronel Ahmed Bani, un vocero rebelde, dijo que los opositores sólo estaban ofreciendo amnistía.

"El premio mayor es ofrecer amnistía, no dinero", afirmó.

El canciller de Gadafi dijo al Canal 4 británico que el dictador agotó todas sus opciones y que su régimen había terminado. Aunque alguna vez se consideró posible que Gadafi saliera de Libia, al-Obeidi afirmó que ahora era improbable.

"Ahora no estoy en contacto con todos y parece que se ha cerrado este tipo de solución", agregó.

Los combatientes rebeldes, quienes el miércoles por la tarde parecían controlar la mayor parte pero no todo Bab al-Aziziya, usaban el complejo como plataforma de sus operaciones. Allí cargaban municiones en camiones y trazaban sus planes.

Sin embargo, sus movimientos dentro del complejo se vieron obstaculizados reiteradamente por ataques de las fuerzas leales, mientras los tiradores de Gadafi disparaban desde los edificios altos en Abu Salim. "También hay civiles en esos edificios que apoyan a Gadafi y nos están disparando", dijo Mohamed Amin, un luchador rebelde.

Agregó que los rebeldes rodeaban Abu Salim, pero no han podido entrar en el vecindario. Amin dijo que un rebelde murió el miércoles por la mañana y cuatro fueron capturados por los leales a Gadafi.

Los rebeldes dijeron controlar el aeropuerto de Trípoli pero todavía luchaban con fuerzas de Gadafi en las calles circundantes. Reporteros de AP dijeron que la carretera al aeropuerto estaba cerrada debido a intenso fuego de los leales.

Jalil Mabrouk, un rebelde de 37 años, dijo que acababa de salir del aeropuerto y que los rebeldes estaban adentro desde el lunes. La mayoría del aeropuerto estaba despejado de soldados de Gadafi, acotó, pero las fuerzas leales emplazadas en el sur disparaban cohetes y cañoneaban las posiciones rebeldes en el interior.

Mientras tanto, decenas de periodistas extranjeros fueron liberados el miércoles después de permanecer cautivos durante cinco días en el hotel Rixos, cerca de Abu Salim, por pistoleros progubernamentales.