Estatuas gigantescas de los líderes soviéticos Vladimir Lenin y Josef Stalin. Cuadros de obreros socialistas trabajando con entusiasmo. Una enorme estrella roja que decoraba la sede del Partido Comunista.

Al acercarse el 20 aniversario del derrumbe soviético, esta nación que no termina de despojarse de su pasado totalitario está inaugurando un museo dedicado al arte de la era socialista.

Se debate con pasión si el museo ofrece una visión embellecida de la época o si alecciona a las nuevas generaciones acerca de sus horrores. Otros ex países comunistas como la República Checa y Hungría crearon museos similares hace años. El hecho de que a Bulgaria le haya tomado tanto tiempo seguir el ejemplo es un símbolo de su dificultosa transición hacia la democracia.

Extraídas de sótanos y depósitos, un centenar de obras de arte serán exhibidas en un museo a inaugurar el mes próximo en un suburbio de Sofía, dedicado a un período en el que la creación artística estaba sujeta a reglas ideológicas estrictas.

Además de estatuas y bustos de líderes comunistas, hay cuadros al óleo que exaltan la "amistad eterna" entre Bulgaria y la Unión Soviética.

El proyecto fue anunciado durante meses como un "Museo de arte totalitario". Pero antes de la inauguración, los constructores colocaron letras de piedra sobre la fachada con su nuevo nombre: "Museo de arte socialista".

Algunos detractores dicen que la elite política búlgara, con raíces en el pasado comunista, intenta lavar la imagen del pasado.

"Un aspecto de la transición búlgara es que la organizó la propia nomenclatura comunista y la controlaron las estructuras de los antiguos servicios secretos", dijo Andrey Kovachev, miembro del Parlamento Europeo. "El debate histórico quedó congelado bajo la sombra de la nostalgia por la dictadura represiva, fomentada por sus sucesores".