El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró hoy "profundamente preocupado" por los recientes enfrentamientos tribales en la región de Jonglei, en Sudán del Sur, que han provocado al menos 600 muertos, más de 750 heridos y un gran número de desplazados desde el pasado viernes.

Ban hizo un llamamiento al Gobierno de Sudán del Sur para que tome "todas las medidas necesarias" para restablecer la seguridad en Jonglei, "proteger" a los civiles afectados por la violencia y trabajar con ambas comunidades para "reducir" las tensiones, indicó el portavoz de la ONU, Farhan Haq, en un comunicado.

El líder del organismo internacional recordó también a las autoridades de ese país que la nueva misión de la ONU para la estabilización de Sudán del Sur (Unmiss) está "preparada" para ayudar al Gobierno a cumplir con su rol principal de "garantizar la seguridad y proteger a los civiles".

Las hostilidades en Sudán del Sur empezaron el pasado jueves, fecha desde la que han muerto unas 600 personas y entre 750 y 985 más han resultado heridas, según datos facilitados el lunes por el portavoz de la ONU, que pidió entonces "moderación" a las distintas comunidades enfrentadas en esa región del nuevo país africano.

Un equipo de la Unmiss recorrió la zona afectada por los enfrentamientos y este lunes regresó al lugar para seguir ofreciendo ayuda a las autoridades de Sudán del Sur para facilitar la reconciliación y para prevenir una escalada de la violencia en los próximos días.

Las tribus de esa área de Sudán del Sur suelen enfrentarse por disputas relacionadas por el control del ganado de la región y, según la misión del organismo, ésa ha vuelto a ser esta vez la razón de las agresiones que han afectado a distintos poblados de varias comunidades.

Sudán del Sur obtuvo su independencia del norte el pasado 9 de julio, después de que su pueblo la votara en un referéndum celebrado en enero pasado y que tuvo el respaldo del 98 % de la población, mientras que la ONU lo acogió como su Estado número 193 casi una semana después.

Un día antes de su independencia, el Consejo de Seguridad aprobó la creación de una nueva misión de paz en el nuevo país, dotada con 7.000 "cascos azules" para consolidar la paz e impedir la violencia en ese país africano.