El presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), Diego García Sayán, dijo el martes que a pesar de que se siguen presentando en la región graves casos de violaciones a los derechos humanos, las autoridades de los países miembros son cada vez más respetuosos de tales garantías.

El avance en materia de derechos humanos está reflejado en el hecho de "que todos nuestros gobiernos sean elegidos (democráticamente) y que haya gobiernos locales y regionales que tengan el mismo origen", precisó el juez de origen peruano.

Ese aspecto, precisó, "marca una posibilidad de control ciudadano que no existe cuando los gobiernos son autoritarios o las elecciones son fraudulentas... (Pero) eso no quiere decir que estamos con el vaso lleno, pero sí que lo tenemos medio lleno y no medio vacío".

Desde la víspera y hasta el 2 de septiembre, siete jueces de la CorteIDH sesionarán en la capital colombiana y resolverán casos de derechos humanos referentes a Brasil, Argentina y Chile.

García Sayán, de 61 años, explicó que, en apariencia, la CorteIDH profiere anualmente pocas sentencias de fondo relacionadas con derechos humanos: entre 15 a 20. Pero resaltó que esos fallos son un referente jurisprudencial "para centenares de casos parecidos".

Según dijo, México, El Salvador, Honduras, Guatemala, Colombia, Perú y Argentina son los países que más casos tienen para conocimiento de la CIDH.

El estado de "Colombia sí (tiene casos en la Corte), pero no es el que más tiene", dijo el juez, quien aseguró no disponer de inmediato de los datos sobre casos por cada país.

Valoró que el Estado colombiano hubiera pedido perdón público por el asesinato hace 17 años de un congresista de izquierda, tal como lo exigió en mayo de 2010 la propia CorteIDH.

García se refería al acto celebrado el 9 de agosto en el Congreso en el que el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, a nombre del Estado expresó públicamente que el asesinato del senador Manuel Cepeda Vargas, el 9 de agosto de 1994.

"Un pedido de perdón y una aceptación por parte de los familiares (de Cepeda) es un ladrillo que se pone en ese difícil edificio de la conciliación y reconciliación en una sociedad que ha estado afectada por el conflicto durante tantos años", enfatizó el presidente de la corte regional.

Durante los siete años que lleva en el tribunal, recordó, los casos más dramáticos que ha conocido están relacionados con violaciones de derechos humanos a indígenas y a las agresiones, sobre todo sexuales, de mujeres.

Los siete miembros de la Corte son elegidos por períodos de seis años y sólo pueden ser reelectos una vez.

El juez descartó críticas en torno a que la CorteIDH tenga algún sesgo político porque "la Corte no escoge los casos, la corte resuelve, como cualquier tribunal, con base en lo que le llega".