Mientras reina la incertidumbre en Libia, la ofensiva que llevó a los insurgentes hasta Trípoli indica que las conjeturas sobre el fin de la alianza atlántica habrían sido prematuras.

Pese a los pronósticos de que la OTAN tenía un "futuro sombrío", como lo expresó el ex secretario de Defensa estadounidense Robert Gates, la alianza ha tenido un cometido vital en el inminente, al parecer, derrocamiento del régimen de Moamar Gadafi.

"La OTAN necesitaba un éxito y al parecer que lo tendrá en Libia", dijo el especialista Daniel Korski, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. La víspera, el presidente Barack Obama dijo que la OTAN "una vez más demostró que es la alianza más capaz del mundo".

Empero, los analistas dijeron que la campaña militar en Libia ha puesto al descubierto los desafíos de la OTAN — incluyendo los desacuerdos políticos internos — al mismo tiempo que muchos de sus miembros encaran una profunda austeridad presupuestaria y el recelo de la opinión pública sobre las guerras en el extranjero.

La OTAN declaró el martes que continuará la lucha hasta el final, mientras los combates se extendían hasta el principal recinto militar de Gadafi en la capital, horas después de la aparición pública del hijo del líder libio para desmentir su captura, como sostenían los insurgentes.

La inyección de moral para los seguidores de Gadafi y la ferocidad de los combates del martes auguraban la posibilidad de una batalla prolongada por Trípoli.

Empero, con los insurgentes atrincherados en la capital, muchos líderes internacionales y diplomáticos han centrado su atención al futuro de Libia tras sus 42 años de dictadura.

"Es una validación para la OTAN ... Sus detractores eran muchos", comentó Nicolas R. Burns, embajador ante la OTAN de 2001 a 2005 y que enseña ahora en la Facultad de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

"Ha demorado mucho más de lo que todo el mundo creyó, pero creo que es algo intrascendente cuando se mira el resultado final: la inminente victoria del ejército insurgente contra las fuerzas de Gadafi debido a que la OTAN fue la diferencia decisiva", agregó.

Aunque el final aparente llegó con extremada celeridad, la dilatación de la campaña de la OTAN ilustra igualmente las limitaciones de la alianza. Muchos líderes occidentales habían pronosticado la caída de Gadafi días o semanas después de comenzar los bombardeos el 19 de marzo. En lugar de ello, han pasado seis meses y Gadafi seguía prófugo.

Hasta el avance de los insurgentes en las últimas semanas, el opositor Consejo Nacional de Transición parecía estar al borde del colapso a fines de julio tras el misterioso asesinato de su jefe militar, Abdel-Fattah Younis. Ello planteó temores de que la campaña se dilataría indefinidamente.

"Después que algunos hablaron de un estancamiento, quiero recordarles que en seis meses, al parecer, todos hemos alcanzado nuestro objetivo", dijo el canciller francés Alain Juppe. "Hemos demostrado determinación y buen criterio".

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Lekic contribuyó a este artículo desde Bruselas.